Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

29 agosto 2014

De cafres y faltas de respeto

IMAGEN: Norte de Castilla
Sin haber posado todavía un solo pie en los sanantolines, leo con una indignación profunda la noticia de que no sé cuántos descerebrados se han dedicado a destrozar la mayoría de las esculturas con forma de P que estaban en la Calle Mayor.
Es la típica que pagaremos (aunque sea de nuestros impuestos) justos por pecadores. Es la típica por la que arrancarías los ojos a esa gentuza que utiliza el destrozo como diversión. Es la típica con la que se te ocurren mil barbaridades contra los infractores que, en el mejor de los casos, nunca sabremos quiénes son. Duele tanto como saber que, según su DNI, son mayores de edad.
Y duele por lo que representa en sí: es el trabajo de un puñado de artistas hecho polvo; es por ver por los suelos uno de los intentos por crear algo nuevo en fiestas; es el recordatorio de que convivimos con indeseables, con gente sin respeto. Y es la vergüenza que produce la situación en la que un grupo de pirados se lía a romper esculturas en pleno centro de Palencia, una tras otra, sin que nadie les haya dicho nada y sin que nadie haya podido hacer nada hasta que, se supone les sorprendió la Policía.
También me cuentan que el viernes ha amanecido con la terraza de un bar quemada. Y lo que no queremos es que, por cosas así, las restricciones vayan en aumento. Porque se puede beber en la calle estos días sin provocar molestias. Porque se puede desvariar sin meterse uno con los demás. Porque se pueden hacer mil cosas que nos diviertan sin hacerle mal a nadie. Porque por diez, veinte o cien inconscientes no merecemos algo peor. Y no vale la excusa de ir hasta las trancas porque para esos problemas existen rehabilitadores.
El vandalismo existe y seguirá existiendo. El problema es que no dejará de existir por la forma en que se trata: se detiene (o se intenta detener) a los culpables, se les sanciona económicamente o con trabajos, y ya está. Si son menores de edad (con 16 y 17 años lo son), ni te cuento. Nadie sabemos quiénes son los que se cargan lo que es de todos: aquí paz y, después, gloria. Seguirán con sus vidas, como nosotros con las nuestras. Unos sin educación, y otros, con la justa. Y así sucesivamente. Por eso nos encontramos con ciudades como la nuestra donde el vandalismo puede suponer entre 100.000 y 400.000 euros al año para las arcas municipales.
El respeto se aprende. Perderlo o carecer de él, a uno le sale barato en el sistema éste en el que nos movemos... A los demás, carísimo, y no sólo por el dinero.

18 agosto 2014

14 años dando noticias

IMAGEN: Seminario de Palencia
Al año que viene serán 15, que es un número más redondo, pero le leía a mi amigo Alberto Sanz a finales de julio que le era imposible no sentirse especial por ser un trabajador de Cope Palencia que lleva en la emisora desde que se abrieron las puertas... ¡Con lo que ha llovido por allí!
Tuve la inmensísima fortuna de hacer ahí mis primeras prácticas de radio en 2002. Una amiga mía me sugirió que preguntara, porque la emisora era nueva. Mi padre me vendió a Raúl y ese verano necesitaban a alguien de deportes porque Nacho se iba a centrar en El Norte. Me recibió Paco, el entonces director, que me dio un periódico de ese día y me metió al estudio a locutar. Detrás del cristal había un técnico con gafas, más bien serio, que supuse que sería quien me fuera a grabar. Mi padre, que me acompañó ese día, escuchaba atentamente desde el "hall" de la emisora: lo que viene a ser detrás de los biombos que esconden las mesas de la redacción de la puerta de la entrada. Paco me dijo que le gusté, que "aún no conozco a nadie a quien le haya comido el micrófono en todo el tiempo que llevo en esto" y mi padre me comentó que sonaba guay por la radio.
Hoy en día, sigo considerando ese pequeño estudio de la calle Modesto Lafuente un refugio donde charlar con buena gente, con amigos, y donde reencontrarme con la génesis de lo que hago ahora. Cuando me requieren Raúl o Carol en su [programa] local y se enciende la luz roja a veces me creo que al otro lado está Alfredo Merino, o Mara Santos, o Gonzalo Ibáñez. Me hizo muchísima ilusión adelantar el fichaje de Javi Navarro por el Palencia, procedente del Cádiz.
Raúl González ya estaba allí cuando yo entré y aunque era el jefe de informativos me fue de muchísima ayuda porque controla de todo. Es un tío al que su voz, con la que no puede ni una noche intensa de copas, le sentó ante el micrófono para ganarse las habichuelas. Le admiro tanto como a Alberto Sanz, el señor serio de gafas que luego resultó ser tan buena persona como profesional: aún no sé cómo fui capaz de hacer un programa sin relojes en el estudio. Me los prohibió porque "estás demasiado pendiente del reloj", me dijo. Y fue mi mejor capote cuando nos fallaron tres llamadas en directo y tuvimos que hacer un balance improvisado de lo que llevaba fichado el Palencia hasta ese momento. Menos mal que fue para cerrar el programa. Aquello me pareció un desastre, pero Alberto siempre te enseña qué gages se producen en esta profesión, cómo solucionarlos y con cuáles puede no pasar nada. Lo dicho: un profesional.
Tras el primero de mis dos veranos, me ofrecieron seguir durante el resto del año, pero tenía una carrera que seguir por delante en Madrid. Se quedó Caridad Frutos al frente, por poquito tiempo: su buenísima voluntad no le permitió seguir con algo que no la iba, como era el deporte. Espero que le esté yendo muy bien porque lo merecía.
Cope Palencia presume de haber podido "colocar" a gente como Virginia Areños, que fue redactora de Losantos y hoy produce informativos en Madrid; a Laura del Río, que acabó de corresponsal en Berlín; a Jorge Vicente Revuelta, que se fue a La Sexta Deportes... Y mucha gente que, por el camino, encontró lejos del periodismo un modo de vida mejor.
La vida no está siendo fácil para los medios de provincias, por la publicidad principalmente. Y porque a sus trabajadores se les aprieta más las tuercas. Y porque la espada de Damocles sigue con gesto amenazante. Luego está quienes creen que los periodistas, por lo general, "vivimos de puta madre". Maldita y bendita vocación... ¡Larga vida a Cope Palencia!

20 julio 2014

Palencia en un fin de semana (II)

Comer y cenar forma parte del plan de dos días en Palencia. ¿Tapear? Bueno, digamos que en las notas del Colegio, pese a los esfuerzos, sigue calificada con el clásico N.M. Palencia no es ni, de lejos, la sombra de León, Logroño, o Granada. De hecho, no existen guías de tapeo ni calles famosas por sus tapas. Hay bares donde te ponen algo. Y también bares donde no te ponen nada, donde un mosto es un mosto y un vino es un vino.
Hay dignos ejemplos que se empeñan en demostrar que la tapa funciona. Por ejemplo, el Rivera 13, que a partir de las ocho de la tarde no cabe un alma porque es de los pocos sitios donde te ponen una tapa gratis con la consumición, y con variedad para elegir. Con esa filosofía abrieron los bares de la zona de La Tejera, alejada del centro, pero con un ambiente sensacional con sus terrazas en verano. O los nuevos bares de la Plaza de la Alcoholera.
Más hacia el centro, suelen poner tapa gratis en La Fontana de Oro. O, de pago, pero a buen precio, tienen fama los huevos rellenos del bar Perico, las tapas del Bar Casero en la Calle Mayor, o recomendables las raciones (baratas) de mejillones con salsa "escoceeeeeeesa" de La Mejillonera. Sí suelen poner algo de picar los sábados y domingo por la mañana muchos bares, a la hora del vermut: medio sandwichito y unas patatas de bolsa.
Se puede comer en plan caro: Asador la Encima (famosa tortilla de patatas y lechazo al horno), Casa Lucio (tradicional, buena elaboración), La Traserilla (buena comida, mezcla de tradición y modernidad), Chapó (buena comida, por lo general). Se puede comer en plan más modesto: tablas en la terraza de la Cervecería Flandes, tablas y buena comida en Los Candiles, pizzas originales en la Kuró... MiNube o Tripadvisor dan buena cuenta de un montón de sitios para comer o cenar.
Todo lo que no se ha conseguido (aún) mejorar con las tapas, se está consiguiendo por la noche. Escribí hace poco al respecto. Quienes buscan tomar una copa buena en un sitio chulo, se puede ir a cualquiera de los dos Y un Cuerno, al Pharaón, al Dana, a los reformados Blue Velvet y Barsket... Se puede disfrutar de buenas cervezas en el Universonoro (decorado con temática de El Principito), en el Clan Celta, en el Auténtico... Recomendables las cervezas locales Bresañ y Torquemada, aunque no las tienen en todas partes. Y, en verano, por supuesto que merece la pena pasarse por la zona del Seminario. Una plaza llena de bares con terrazas: para un plan tranquilo.
Estamos en la época del año que más merece la pena para acercarse a Palencia. El buen tiempo le sienta bien a esta ciudad tan castellana que merece la pena conocer y en la que, con trabajo, merece la pena vivir.

19 julio 2014

Palencia en un fin de semana (I)

Se puede visitar Palencia en un fin de semana. Es una capital perfecta para la típica escapada de dos días. Pareja joven que quiere echar el 'finde' fuera sin necesidad de coche. Desde Madrid se llega en tren en menos de dos horas por 48 euros. Y, más barato, con Alsa, en autobús, aunque ya hablamos de casi tres horas y media. Y desde cualquier capital de Castilla y León, sin problema.
Las dos estaciones son céntricas y se puede llegar a cualquier hotel/hostal andando, aunque un taxi no debería cobrar más de 6 ó 7 euros.
Los alojamientos no son caros: por menos de 50 euros hay habitaciones decentes. Y por poco más, se amplía mucho la oferta. Perfecto para una noche.
Palencia es como una película que se va a ver al cine sin haber visto el trailer: al final, sorprende. Leí en una vieja guía de viajes que lo de la 'Bella Desconocida' que se aplica a la Catedral vale para toda la ciudad.
Se debe visitar la Catedral: está entre las más grandes de España, tiene arte a espuertas en su interior y la cripta subterránea, de origen visigótico, es única. Desde esa cripta del siglo VII, hasta la famosa gárgola del fotógrafo, del siglo XX, el monumento es expresión pura de la historia. Por 2 € la entrada, merece muchísimo la pena.
También se puede visitar San Miguel, la iglesia donde, dicen, se casó el Cid Campeador. Su torre con almenas la hace especial; o la Iglesia de Las Claras, con un Cristo cuyo realismo impresionó al mismísimo Unamuno y da pie a habladurías como que las monjas le cortan el pelo y las uñas, aunque la última restauración le quitó parte de ese patetismo. Y San Lázaro, San Francisco, San Pablo... Por iglesias antiguas no va a faltar.
Visita obligada debería ser también el Cristo del Otero, uno de los más altos del mundo. Lo de Río, a los palentinos, nos sorprende menos. Es del siglo XX y está en lo alto de un cerro. Sin coche, se puede aprovechar para subir a última hora de la tarde del sábado: el atardecer es muy recomendable. Si no, hay autobuses que suben desde el centro hasta el barrio y, al menos, ayudan a que el paseo se haga más corto. El Cristo impresiona a medida que se va ascendiendo, y la panóramica desde allí da para abstraerse del mundo. En los pies del Cristo se abrió un museo que explica parte de la obra de Victorio Macho, su autor, y que tiene en Toledo su mayor legado.
El Museo Casa del Cordón explica parte de la historia de la ciudad, y contiene restos arqueológicos. La Calle Mayor es la expresión pura de la sociedad de los últimos 200 años de historia de la ciudad, donde vivían "los ricos" y donde se instalaban los comercios principales de Palencia. Ahora, es el mejor centro comercial que tenemos. Salvando los típicos "Zaras y Berskas", existen muchos comercios locales, además de cafeterías y demás: recomendable los sábados por la mañana porque por las tardes cierran muchas de las tiendas. La Plaza Mayor tiene vida durante todo el fin de semana. Sólo duerme, como suele ser habitual, a la hora de la siesta. Para pasear, el Parque del Salón de Isabel II, o el Parque-Isla Dos Aguas son recomendables para soltar un rato las piernas ¿Sitios para comer y salir de copas? Desde luego que hay...

03 julio 2014

¿Que por qué decidí un día ser periodista deportivo?

Posiblemente, porque veía la previa de los partidos del Plus con esa música de Desafío Total y, si jugaba el Real Madrid, luego me bajaba con mi padre a verlo en el bar, aunque mi padre no fue futbolero, digamos. Mientras, en casa, quiniela en mano, iba anotando en tiempo real los goles que cantaban en la radio.
Posiblemente también porque mi tío, antes, me enganchó al fútbol con el CF Palencia en La Balastera y, con la llegada de Televisión Palencia, me gustaba ver el resumen por la tele de lo que había visto en el campo. Y porque, en todo momento, tanto en su coche, como en el campo, teníamos puesto Carrusel Deportivo. Porque también, al día siguiente, me gustaba escuchar en la radio los programas locales deportivos y escuchar las entrevistas.
De chaval pensaba en hacer algo como Moreno o Calleja, aunque mi inquietud era saber cuándo libraban porque aparecían todos los días en los medios locales. Su trabajo era hacer lo que hacía cada domingo que jugaba el Palencia en casa y, después, contarlo. Me parecía maravilloso. Y eso que una de mis vocaciones reales de chaval tenían que ver con la enseñanza. Jugaba a ser profesor y me lo creía. Más adelante, jugaba con mi primo a hacer nuestros programas de radio o nuestros periódicos en folios, con noticias inventadas y chistes raros, y también me lo creía. El gusto por el fútbol y por la radio acabaron de definirme. También algunos de esos test que los tutores hacen circular en el instituto y más o menos te terminan de convencer en función de tus aptitudes.
Hace poco, recordaba con mi madre cuando me dejó a la puerta de la Facultad de Ciencias de la Información en Madrid y ella se volvía a Palencia. Casi trece años después de aquel día estoy aquí escribiendo, a un rato de ir a mi trabajo: a la Cadena Cope, con sede en Alfonso XI, en Madrid, a uno de los ordenadores desde los que manejamos el gestor de la web y donde, si me lo pide el productor, preparo alguna pieza para el programa de Lama. En mente tengo ya volver a mi particular verano: el de la antena. Cuando los "grandes" se van de vacaciones, nos quedamos los "pequeños" al mando. Y es divertido. Antes de sentar mi culo en alguna playa española, habré estado disfrutando del ambiente de verano en la radio, con los compañeros de prácticas, el buen tiempo y sin una presión asfixiante más que el de sacar el trabajo de la mejor manera posible.
Y es que hace diez años que entraba por la puerta de Cope Madrid como un becario más, pensando qué habría de diferente con respecto a los dos veranos anteriores de prácticas en Palencia. En verano de 2004 cubrí la pretemporada del Atlético de Madrid que entonces entrenaba César Ferrando, con Antonio Sanz como jefe de prensa, y que disputaba la Intertoto. Después, en octubre, vino Rock & Gol...
... Y hasta hoy. Trabajo con ese grupo de locos que hace mil escuchaba con el pinganillo de la radio en la grada de general de La Balastera, desconectando un rato si es que el lunes tenía algún examen de Sociales o Biología, cuando ni siquiera sabía qué camino había que hacer ni qué había que estudiar para sentarse delante de un micrófono y contar partidos. Que el sueño dure, sobre todo, pasándolo bien. El día que hagamos algo con lo que no seamos felices, quizás sea el momento de replantearnos lo que hacemos.

18 junio 2014

Ni marquesinas, ni señalizaciones

Me da rabia que la puesta en marcha del nuevo mapa del autobús urbano en Palencia suene más a chapuza que a excelencia.
Para empezar, el servicio echa a andar y bastan unas horas como para darse cuenta de que el primer objetivo no se ha cumplido: el de la publicidad. Cuentan que la desorientación era absoluta, amén de que no sé qué sentido tiene poner en marcha nuevos recorridos sin terminar de señalizarlos.
Después, acudiendo a cualquier noticia digital y, especialmente, el foro de discusión que se ha creado en el Facebook de SER Palencia, se aprecia rápidamente que algo no va bien: "los trasbordos no funcionan bien", "no hay marquesinas ni señalizaciones", "desde que cambiaron no llego a tiempo nunca", "como sardinas enlatadas y 15 minutos de retraso", "las llamadas de atención al cliente siempre salta un contestador", "menuda chapuza", etc, etc, etc.

Si ya de por sí, de entrada, reducir las frecuencias de paso con respecto a las las líneas que había antes era coger al toro por los cuernos, tener que estar improvisando sobre la marcha y cabrear al personal día sí, día también, es de Matrícula de Honor.
Si, además, contamos con que en Allende el Río no entienden que tengan un bus cada 60 minutos (como aquella línea E, en la que iba siempre el vehículo medio vacío), que en Pan y Guindas y San Juanillo les han quitado paradas, y que la línea 3, que puede llegar a tener el potencial de la 1 y 2, funciona tan rematadamente mal que ha tocado improvisar sobre la marcha, es para Cum Laude.
El transporte público de una ciudad suele ser una de sus monedas de presentación. ¿De qué vale tener WI-FI en los autobuses si lo demás huele a desastre? La buena noticia, al respecto, es que, a poco que hagan, sólo cabe margen de mejora. Estamos de suerte, palentinos. Sobre todo, los que no cogemos el bus porque llegamos antes andando a los sitios.

11 junio 2014

No es que vengan mucho

IMÁGENES: Diario Palentino
Hace unos días, justo cuando abdicó el Rey Juan Carlos, Diario Palentino recordaba el momento en que los Reyes estuvieron, hace unas pocas décadas no sólo en Palencia, sino en mi colegio. A la entrada del edificio del Buenos Aires siguen las fotografías en las que don Juan Carlos y doña Sofía parecían atentos a los niños que estaban en las aulas por las que pasé hasta que la Ley me dijo que ya era suficiente de EGB, pese a que mi salto a la ESO lo completé en el mismo edificio.
Como también me pilló bastante crío, no recuerdo mucho a qué vino el Príncipe, pero vino y revolucionó Palencia. Era un tipo que caía bien, simpático, eterno soltero, y mucha gente quiso acercarse a verle a la Plaza Mayor.
Más adelante, vino la Reina a inaugurar el reformado Teatro Principal.
En un libro que tengo en casa sobre la historia reciente de Palencia, se toma como un acontecimiento  la visita de Franco a nuestra capital, por algo relacionado con unas fábricas, creo recordar.
Y poco más... El artículo podría acabarse aquí. No hablo de presidentes del Gobierno, que aparecen por aquí veces contadas. Quizás porque para eso está la diversificación del Estado y entre representantes regionales de la Junta, representantes provicinciales de la Junta, representantes provinciales de Palencia y representantes locales de la capital, tenemos suficiente. Tampoco vamos a pedirles a los Reyes que vengan todos los días.
Entre tanto, estos días, circulan imágenes de las convocatorias a favor de la III República, en las que tampoco se puede decir que acuda mucha gente. Seguramente sea más la que lo desea de las que acuden a estas manifestaciones. Pero es como que esto de los Reyes y los Presidentes nos quedara lejos. De vez en cuando, pues sí, vienen, pero es como que ni lo uno ni lo otro fuera mucho con nosotros. No sé si eso es bueno o es malo, pero la vida de una capital pequeña de provincias es lo más parecido a una isla en medio del mar. Me decía, en Tenerife, un compañero habitual de las islas: "Mira a la gente. ¿Tú crees que aquí les afecta lo que ocurra en el País Vasco?" La sensación es la misma: Moncloa y Zarzuela no tienen una sola pe. Parecen otros universos, aunque existe el respeto desde Palencia. Aún diría más: apostaría por que el 100% de los que allí viven y trabajan no sabría situarnos en el mapa. Y en el Congreso, seguro. En el Senado, esa extraña institución, ni te cuento.

27 mayo 2014

25 años de Pryca

No sé en qué medida su apertura cambió el panorama comercial de Palencia porque yo era un crío de 5 años. Supongo que bastante. El caso es que yo no tengo el recuerdo de su no existencia.
El Centro Comercial Las Huertas cumple 25 años. Para nosotros, los chavales de mi generación y nuestros padres, seguirá siendo Pryca porque era donde íbamos todos: a Pryca, y no a Las Huertas, que nos sonaba a las del Obispo. Cuando entró una palabra tan difícil como Carrefour, lo mejor fue seguir llamándolo Pryca.
Ir al primer gran centro comercial de nuestra ciudad, con todos los respetos a mi respetada Calle Mayor, era ir a hacer la compra del mes, la "carrada", que diría mi padre. Luego, estaban las tiendas, pero es que en Pryca había de todo: comida, cedés, ropa, plantas... Todo estaba ahí. Y tenía un gran aparcamiento.
Tuve cierto cachondeo cuando, recientemente, algún compañero de trabajo madrileño me decía que, en el cole, ellos iban a ver la fábrica de Mahou y yo conté que, una vez, me llevaron a Pryca, donde nos enseñaron absolutamente todo y, además, el de decoración, nos hizo un cartel dedicado a nuestra clase (4º B, creo recordar) con los rotuladores y estilo de letra con los que hacía los de las ofertas. Quizás por ser niños, nos hizo una ilusión tremenda y no lo quitamos hasta el último día de junio.
¡Y había carreras populares! Apuesto a que se pueden contar por decenas los cajones que aún guardan camisetas de las marchas populares que organizaba el hipermercado. En mi caso, fue la única vez que, por causas más o menos deportivas, me he puesto un dorsal.
Por los pasillos del centro pasó el primer cine que tenía, de forma regular, sesiones de cine las mañanas de los domingos. Y acabó fracasando. Se ve que, los fines de semana, costaba llevar a la gente allí, teniendo el Avenida más cerca. También abrió una sala de recreativas que tenía unas máquinas alucinantes. No recuerdo cuáles, pero eran grandes, y muy caras. Pero como íbamos en grupos grandes, siempre había alguno que echaba y, a mí, me servía.
Había una tienda de animales con un montón de peceras. También una hamburguesería (¿Goofy?), en el que celebré, con amigos, y apenas 12 años, uno de los cumpleaños más surrealistas que recuerdo. Y había un C&A. Hubo una Administración de Loterías, impensable que no haya una en un Centro Comercial, y aunque acabó cerrando, sé de buena tinta que hay quien se ha interesado en calcular si sería rentable reabrirla.
Los comercios abren, se expanden, cierran y, a veces, se reciclan. El Centro Comercial Las Huertas sigue siendo un referente en la vida diaria de Palencia. Carrefour tiene el mayor peso y, quizás, por ser ahora  mayor, me fijo en el resto de tiendas que antes pasaban más desapercibidas. Parece que goza de buena salud, y es más que un simple espacio de compras. Nuestro 'Pryca' acabará siendo un bunker que, con sus más y sus menos, resistirá a las crisis y otros reveses del tiempo. 25 años no se cumplen todos los días.

13 mayo 2014

¿Y si le damos los votos a la mujer barbuda?

Estamos estos días recibiendo las cartas del censo electoral que nos consideran aptos para votar en las próximas elecciones europeas, en las que destaca el recorte importante de mesas electorales: en Palencia, casi a la mitad. Y con razón, porque hasta ellos (x) saben que no nos interesan.
Estamos a medio camino entre la abstención más sonrojante y la posibilidad que tenemos de experimentar, de jugar, de usar las herramientas de otra forma. Más ahora, que a Felipe González se le ocurrió hablar de una alianza PPSOE, si es que no existe ya, aunque sólo sea en la forma de maniobrar.
Si nos abstenemos de votar, va a dar igual, aunque es respetable la decisión de cada uno. Si Europa sufre en España una abstención grave, sólo será una señal de alarma el domingo; el lunes, un titular; el martes, una anécdota para la historia.
La abstención mantendrá el Parlamento Europeo lleno de personas a las que no nos conocemos y que ellos tampoco nos conocen a nosotros.

El plan B: ¿y por qué no votar minorías? ¿Por qué no votar a algún loco? ¿Por qué no poner patas arriba algún escaño? ¿Por qué no llevar alguna mujer barbuda y darle un vuelco a la votación? ¿Por qué no reírnos un rato? ¿Es una falta de responsabilidad votar de esta manera? ¿No lo es, acaso, no velar por la Sanidad, por la Educación, por la Ley de Dependencia, por la I+D como merecen?
El bipartido calienta motores porque estos resultados serán el espejo en el que verse antes de 2015. También para los partidos de nueva creación. Hasta a ellos, casi seguro, se la repatea Europa, de no ser por los 8.220 euros al mes que cobran, sólo por el derecho a silla. Dietas al margen...
La "gran fiesta de Europa", al menos en España, al contrario que en el resto del continente, se anticipa un día y se celebrará en Lisboa. También en Madrid, y seguro que en Palencia. Gane Atleti o Real Madrid, habrá larga fiesta por la noche. Al día siguiente, según nos levantemos, y si la resaca no es muy dura, ya veremos si vamos a votar o qué hacemos con nuestro domingo.

06 mayo 2014

A los grandes profesionales, como Violeta

IMAGEN: Centro Asistencial San Juan de Dios
No voy a decir que Palencia sea el lugar adecuado para enfermar, porque a nadie le gusta, pero es innegable que cuenta con profesionales de sanidad como la copa de un pino.
La Escuela de Enfermería es una cantera inagotable de buena gente, de buenos estudiantes y futuros (y presentes) excelentes profesionales. Y presumo de conocer a algunos de ellos, o algunas, en este caso: enfermeras y auxiliares.
Es una de esas profesiones que merecen todo el respeto del mundo y que nunca acabará de estar bien pagada, aunque quizás en otros países sí lo esté.
Es gente que además de su trabajo, practican el noble arte de la paciencia y la generosidad. La vocación por delante. Y la necesidad de su existencia, más si cabe en esta España que envejece en lo que dejamos pasar el tiempo a ver si alguien, con una varita mágica, sabe solucionar el problema de las pensiones.

Es muy difícil haber hecho vida en Palencia y no saber de alguien cercano que haya trabajado o trabaje en San Luis, en San Juan de Dios, en San Telmo, en el Río Carrión o en cualquier otro centro de salud. Y por eso, hoy, es difícil no pensar en toda esa gente que conocemos, queremos o hemos tratado y que se encuentra aún con la carne de gallina después de saberse la muerte de una psicóloga de 29 años a manos de una interna.
Vamos a pensar lo habitual en estos casos: que ha sido un accidente. Un maldito accidente que no debería haber pasado, pero ha ocurrido. Como todos los accidentes injustos. Lo imprevisible de la vida. Y es comprensible que, hoy, todos estos profesionales sientan algo de miedo. No deberían. Es un sector que nunca debería dejar de tener la atención y protección de todos, especialmente de las instituciones y de quienes tengan en su mano darles todo lo bueno que merecen. Porque todos, desde que nacemos y asisten a nuestras madres, hasta que morimos en una cama de hospital, hemos pasado, pasamos y pasaremos por sus manos. Porque forman parte de los momentos más delicados de nuestras vidas.
A Violeta y todos los demás profesionales, gracias (y nunca serán suficientes) por querer cuidar de nosotros.

25 abril 2014

Dichosa pirámide de población

Nos estamos llevando las manos a la cabeza con los censos de población. Que si Palencia pierde, que si Palencia ha perdido. Todo en presente y con un futuro que no invita al optimismo. Castilla y León vuelve a estar en el 'top' de regiones donde hay más pueblos pequeños, con poca población, y muriendo.
Sin embargo, la vida de quienes los mantienen a flote no deja de admirarme: gente que se alimentaba a base de lo que cogían de la huerta y de los animales que mataban. Ni cánceres como en las grandes ciudades, ni estreses, ni nada que se lo parezca. La mayoría de sus habitantes viven con buena calidad de vida durante muchos años y envejecen sanos. Ahora, es que si te pasas de huevos, morcilla y panceta, tu corazón te manda a paseo... O eso nos dicen, porque yo no me lo creo del todo.
Es como escuchar a nuestros padres que ahora empiezan a ser abuelos y ver que hay más controles de seguridad en las embarazadas que en el desfile de las Fuerzas Armadas en Madrid. Y es que si comes un no sé qué, te sale un alien... Ojo, que puede ser, pero creo que se exagera.
A fin de cuentas, después de leer, observar y escuchar a la gente, cada vez me convenzo más de que la única forma de llegar a viejos es ser felices: el alcohol es malo, pero ahí está el centenario que bebe vino todos los días con la comida. ¡Ah, no! Que dicen los productores de vino que es bueno para el corazón. Y los médicos también. Va a ser el vino.
En todo caso, que Palencia pierda población no depende de que los mayores de nuestros pueblos beban vino todos los días. Servidor se siente, aunque le duela, con la "doble nacionalidad". Los censos no entienden de raíces y muestran la realidad, que no ha cambiado. Cambiará, seguramente, pero con la tendencia actual en mano, a peor. A lugares más envejecidos. A barrios, como en el que he crecido, donde los niños de hace 25 años estamos desperdigados y no sólo por la región. Donde la hora del recreo de los colegios es una circunstancia y no un acontecimiento. Donde las fiestas de carrusel, verbena, danzas castellanas y karaoke no son ni la sombra de lo que eran. Donde el jaleo de las tardes del verano sucede a tardes de paseo al sol con bastones y muletas.
Y así con todo. Dichosa pirámide de población.

01 abril 2014

Ciudad de copas

Tengo la sensación de que la crisis de los 30 me lleva a escribir un artículo totalmente diferente a si lo hubiera escrito hace diez años. Me quiero referir a las juerguecillas nocturnas de los fines de semana que, en mi caso, me sirven para ver a un montón de buena gente.
Valoro mucho lo mucho que mejora la oferta en Palencia. De salir, salgo tarde. Ya no sé qué habas se cuecen los chavalillos, porque no coincidimos en horas.
Si lo sabemos valorar bien, Palencia es una ciudad agradable para el copeo del fin de semana, pese a que existen trampas, pero enseguida se localizan los locales donde dan veneno y en vasos de tubo. Y, al mismo tiempo, podemos presumir de locales nuevos, agradables, originales, con bebida de buena calidad, cierto esmero a la hora de preparate lo que te pidas y con empresarios con ganas de no perder la referencia de la noche, que un día te ambientan el local "a lo palentino" porque se acercan fiestas, o te preparan unos animadores disfrazados y dos gogós. De los ejemplos que más me han sorprendido, y para bien, quizás sea el casino que se montó hace poco el Y un Cuerno 2: ruleta, black-jack, timbas de póker... Todo legal porque lo que hay en juego son las fichas que te dan con las consumiciones para poder ganar más y canjearlas en barra... por bebida, claro está. Y lo peta.
El Dana... ¿Dónde queda ya El Paso? o el Faraón son otros dos locales de los de "gente guapa", que diría, en Tiempo de Juego, Manolo Oliveros.
El Céndal, o Vaticano de toda la vida, también ha cambiado de manos, me dicen que en las del propietario de los "Cuernos", para darle ese empujón que le permita ganar algo de ambiente perdido.
Cuando llegue el buen tiempo veremos qué ocurre con la zona del Seminario, venida a menos, y sostenida, especialmente, por el genial Vaivén y una eterna Cabina. Cuando el termómetro no baje de 15 grados por la noche, volveremos a testar el nivel de esa placita, la de 'El Norte de Castilla' (cada loco con su tema), que se pone tan bien en ciertas fechas.
En la 'zona' ya se entremezclan los kebabs con las bagueterías, y los bares de clientela fija y público concreto, con los que intentan algo nuevo. Los 'eternos' conviven con los renovados en perfecta armonía.
Con crisis o sin ella, los pubs y bares de copas siguen sobreviviendo. Lo de ser un local problemático, a la larga, no sirve. Sabemos cuáles son esos sitios.
Tampoco sirve lo de pretender que, en Palencia, triunfen los sitios VIP, pensando que van a tener una gran demanda, como ya ha pasado con una de las rebautizadísimas discotecas de la ciudad. Esto no es Madrid ni Riviera Maya. La gente quiere sitios agradables, estar rodeada de buena gente y, en cuanto le sirves algo diferente y con esmero, responde. Todo lo que vaya más allá, acabará siendo, y nunca mejor dicho, mal negocio. Valga desde aquí mi respeto a la hostelería, uno de los sectores más sacrificados que existen y que, bien llevado, es una fábrica de momentos de felicidad.

10 marzo 2014

Por un partido de 'La Roja' o de la ÑBA

La visita de la sub-21 a La Nueva Balastera de la semana pasada cumplió. Nuestro modesto coliseo palentino, pedía a gritos una cita así. Y con todo el respeto por el Cristo Atlético, pero los pocos cientos de espectadores que acuden a verle cada quince días se antoja corto para lo que un estadio moderno y referente en nuestra región puede dar de sí.
Es de agradecer el esfuerzo que Cristo y Becerril han hecho, con más o menos consenso o conformidad, para aplazar el partido de Liga y poder disputarlo en La Balastera, en lo que puede ser otro día bonito de fútbol. Jamás olvidaré ese casi lleno que hubo en el primer Palencia-Becerril, hace varios años, también en Tercera División, aunque ahora las cosas son francamente distintas. Los habituales, más los que vengan de Becerril, más representaciones varias de nuestra provincia, puede quedar una tarde de las que se echan de menos, con tanto en juego, aunque desgraciadamente sea en la zona baja de la clasificación.
También me parece buena noticia que la final de la Copa del Rey 2014 de rubgy se celebre en el moderno coliseo palentino.
Es un orgullo que Palencia responda en casos así, como también lo fue cuando vimos a un grupo de aficionados dándolo todo en Andorra acompañando en la final de la Copa Príncipe a nuestro equipo de baloncesto. Aunque lo de ascender es harina de otro costal, la chapa y pintura a la que se sometió el Pabellón también se nos queda corta. Porque, puestos a soñar, y ahora que uno vuelve en unos días al modernísimo Palacio de los Deportes de La Rioja a disfrutar de otra Copa de fútbol sala, pienso que con un pabellón mejor, Palencia podría seguir pujando por este tipo de competiciones, con el beneficio que trae.
Un partido de 'La Roja', o de la ÑBA, una Final-Four de Copa en balonmano, una Copa de España de fútbol sala... O, de nuevo, una buena velada nocturna de boxeo, amén de más conciertos y exhibiciones varias tienen cabida, de sobra, en nuestra ciudad.
Y es que, aunque la crisis se lleva por delante todo, los valores de lucha y esfuerzo de los deportistas, a los que alguna vez se han agarrado nuestros políticos, tienen más vigencia que nunca. Palencia tiene algo que le hace una pequeña gran cuna de gente fiel al deporte: unos de élite y otros no. Pero lo tenemos todo para seguir apostando a caballo ganador si seguimos manteniendo esfuerzos en esa dirección.


20 febrero 2014

De transportes, intereses y demás

IMAGEN: Alsa City Palencia
¡Quién diría que se ha montado la que se ha montado con el transporte público en una ciudad en la que es tan fácil llegar andando a casi todas partes! Quizás eso sea parte del problema...
Me resulta complicado saber quién tiene razón o quién no está haciendo las cosas bien en la nueva concesión del servicio de autobuses. Pero parece claro que todo parte por las obligaciones que marca el Ayuntamiento de reducir el servicio para reducir costes (esto se sobreentiende).
Voy a intentar hablar desde la lógica. Y parto de que, a menor servicio, menor gasto en recursos: menos vehículos, menos conductores... Lo que, a su vez, se traduce en menos frecuencia de paso, menos demanda (¿para qué esperar, si llego antes andando?)... Y, cuando cae la demanda, llegan las preguntas lógicas de un Ayuntamiento que busca "ahorrar": Si este servicio no tiene demanda, ¿para qué mantenerlo en estas condiciones?
Esperemos que no se llegue a ese punto, pero es verdad que un servicio público mal diseñado o mal gestionado es un derroche para cualquier bolsillo. Y si hay algo que me enfurece es que los servicios públicos, en general, se recorten con cualquier excusa o bajo cualquier eufemismo. Por ejemplo, en Madrid, al recorte de los MetroBúhos en fines de semana y de los primeros servicios diurnos se le llama "reordenación".
Pues bien, la "reordenación" que exige el Ayuntamiento de Palencia no tiene mucho sentido: no lo tiene cuando las líneas más demandadas empiecen a pasar cada 15 y 20 minutos respectivamente. ¡Benditos tiempos aquellos en los que la línea A pasaba cada 10! Y eso de que la línea P, que llega a barrios que no cubrían las otras líneas, pase a tener un autobús por hora, es una broma de muy mal gusto.

¿Por qué no hacer un mapa y unos horarios flexibles, que se acomoden a lo que pasa en cada momento? ¿Por qué no poner buses a cascoporro por las mañanas que den un buen servicio al Campus Universitario y al Hospital Río Carrión? ¿Por qué no trazar líneas más rápidas que unan los barrios más alejados del centro en vez de perderse con tanto rodeo para llegar 50 metros más allá? ¿Por qué no poner líneas especiales en Fiestas, en la Feria Chica, cuando haya partidos en La Balastera (todo volverá, supongo)...?
Lo más recomendable sería adaptarse a la demanda del pueblo y no hacer que el pueblo se adapte a lo que le echen. Hablamos, repito, de un SER-VI-CIO PÚ-BLI-CO.
Es que, después, vienen con la supuesta creación de un nuevo búho para las noches de los sábados, que puede ser una opción interesante, que no cuenta con la aprobación de los taxistas (estad tranquilos, que no va a bajar tanto la demanda como pensáis), pero que me crea algunas dudas. Esperemos a ver...
Y todo este lío para que, al final, lo que ocurre en el día a día es que haya cerca algún alma caritativa que te acabe diciendo eso de: "Tengo el coche ahí aparcado, te acerco, que es un momento".

07 febrero 2014

Los juguetes del Ayuntamiento

Me pasaban esta semana la fotografía de la instalación de un nuevo radar, en la Avenida de Madrid. Otro más. En el Vial son una plaga y en el corazón de la ciudad, los chivatos electrónicos empiezan a ser una tónica habitual. Me sorprendió ver, porque nunca antes había visto una, la señal que advierte en Casado del Alisal, de que ojo con saltarte el semáforo en rojo.
Vivo habitualmente en Madrid, donde pasa más de lo mismo. Cuando apremia la necesidad, sientes que te la clavan por donde pueden. Por motivos de trabajo, tuve que coger un taxi un domingo por la mañana, y el taxista protestaba (y con razón) porque, yendo sólos por el tramo de Santa María de la Cabeza, de sentido único, con varios carriles y sin aceras, no podíamos ir a más de 80 porque había un radar.
Pero es que les va bien a los gobernantes locales para aumentar la recaudación de los Ayuntamientos sin que, en muchos casos, exista peligro para nadie. Se busca la multa, el dinero rápido. Se busca que salte el automático. No existen razones: te pasas, salta el piloto y ya estás fichado. A pagar, aunque sea poco. Un proceso autómata. Una jugada maestra.
Prohibido, prohibido, prohibido, prohibido. No existe la justificación. No existe el margen de maniobra. Sólo el haberte saltado la señal de prohibición. Aunque fueras solo, a 58 kilómetros por hora en vez de a 50 a las 3 de la madrugada un lunes.
Todo esto lo dice un no conductor que sufre, de copiloto, en las rotondas donde descerebrados hacen rectas las curvas, se meten por el carril de dentro y salen por el carril de dentro, sin dar el intermitente. Lo dice un peatón que no sabe si el coche, como tiene el semáforo en ámbar, va a parar, aunque mi semáforo esté en verde, también cerca de una rotonda. Lo dice un ciudadano que entiende que, con las frecuencias absurdas del servicio de transporte público, la gente prefiera moverse en coche por la ciudad, más en invierno y cuando llueve.
Debe de ser que, como está todo tan parado (sin grandes obras, ni posiblidad de grandes ejecuciones), los Ayuntamientos se aferran a estos juguetitos como quien, de niño, tiene una larga tarde de sábado encerrado en su cuarto y tira de sus Construcciones Lego.
Los muchos conductores que protestan y que piensan que los radares son meros instrumentos de recaudación, no pienso que sean unos irresponsables al volante. Tampoco quienes avisan, en redes sociales, dónde se encuentran esos puntos negros... para el bolsillo, sobre todo.