Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

22 diciembre 2014

El 'Gordo', íntegro en Palencia

IMAGEN PARTICIPACIÓN | IMAGEN PRENSA: Diario La Correspondencia
Que Palencia tenga relativa fortuna en la Lotería de Navidad no nos sorprende. Sólo una vez en la historia ha sido agraciada con el 'Gordo' de forma íntegra. Hablamos de 1892. En el siglo XIX, casi lo normal era que cada uno de los grandes premios se vendiese en su totalidad en una sola provincia.
Ese año, por primera vez, al sorteo previo a las fiestas navideñas se le denomina 'Sorteo de Navidad'.
El primer premio de entonces cundía muchísimo más que el de ahora: el ganador se llevaba, al billete, 3 millones de pesetas (o 12 millones de reales) en los tiempos en los que un periódico valía 5 céntimos; una botella de ron, dos pesetas; un sombrero de moda parisina, 12 pesetas; y un piano, unas 400.
Si dejamos el dinero de lado, no han cambiado mucho las costumbres. La prensa del día de Nochebuena de aquel año, habla de la enorme expectación del público a la entrada del salón del sorteo, haciendo colas de madrugada, soportando "el frío y la llovizna" de aquel 23 de diciembre, y de cómo se desinflaban los ánimos en cuanto salía el Gordo y la gente comprobaba que no se correspondía con el número que jugaba. Y se puntualiza que el sorteo comenzó con retraso: a las 10 de la mañana, por aquello de que había bastantes curiosos con ganas de encontrar su número antes de que las bolas fuesen introducidas en los bombos.
El billete con el número 40.297, según las crónicas de los corresponsales en Palencia de la prensa de Madrid, se vendió en la droguería del Señor Fuentes. Y, como ahora, estuvo muy repartida entre la clase humilde: "Los favorecidos por la suerte son pobres y honrados trabajadores que sólo contaban para vivir con el producto de su jornal". Otro décimo recayó en el Seminario, donde "albañiles y carpinteros" se llevaron algunas participaciones y se menciona al fámulo de un Catedrático que compartió su suerte con un "infeliz" obrero, con familia y dos hijos, que tuvo que ir a Cuba y que vivía de la caridad. (El Imparcial. Madrid.)
'El Liberal' apuntaba a que algún décimo pudo ser devuelto y que Palencia era una "capital en la que se juega generalmente poco".
También se refieren los corresponsales al rumor que corrió, sin que se pudiera confirmar, que dos décimos los tenía el ex ministro Manuel Ruiz Zorrilla, aunque cabría la posibilidad de que no los comprara él, sino que se los hubiesen enviado a París y, durante el envío, se extraviaran.

No sabemos en qué grado cambió la vida de la ciudad. Quizás pasó algo similar a lo vivido en Segovia en el año 2000: "Ha producido inmensa alegría en la capital la noticia [...] En los cafés, círculos, comercios y calles no se habla de otra cosa", decía la crónica de Rodríguez Blasco para 'El Imparcial' describiendo el ambiente de una Palencia que contaba con algo más de 15.000 habitantes.
Además, alguna participación, si no igual, parecida a la de la imagen, habría llegado hasta Fuentes de Valdepero.
Y aunque más de 100 años nos parezcan un mundo, y ahora estemos en la era del décimo que se vende a demanda por terminal, la esencia, la ilusión, y las escenas de cada año no han cambiado un ápice. Y aunque ahora se cobre mucho más que entonces, el 'Gordo' cunde muchísimo menos. También las pedreas. Malo sería que un tiempo tan pasado nos suene mejor.

18 diciembre 2014

Con el culo al aire

 FOTO: Twitter Pablo Ferrari
En estos tiempos tan fríos, toca hablar de desnudeces. En apenas un mes, hemos sabido de dos a los que les ha costado nada y menos ponerse con el culo al aire, por dinero, y que todo el mundo lo vea. Para unos, será una guarrada; para otros, una opción totalmente libre y, quien quiera, que no lo mire.
El primero de los dos protagonistas realmente no es palentino, pero en cuanto se supo su nombre la gente ya empezó a referise a él como el 'Mister Palencia'.
En el programa de culo, perdón, de culto 'Adán y Eva', de Cuatro, aparecen, cada semana, varias personas que desean conocerse y les plantan como Dios les trajo al mundo durante unos días, en lo que charlan y se toman unos copazos. En una de éstas, aparece un participante que se llama Daniel Folla, es decir nombre+apellido, si bien algunos lo interpretaron como sujeto+predicado, pero no fue el caso.
Y como la gente, en las redes sociales, está al quite, enseguida encontraron que fue 'Mister Palencia 2005', más de Bilbao que el nuevo San Mamés, aunque de madre palentina. Suponemos entonces que aquel hombre no tuvo que leerse un libro sobre Palencia como cierta modelo...
El que es palentino, palentino, es Pablo Ferrari. Además, el redactor de turno de la agencia EFE lo quiso recalcar en el titular: "El palentino Pablo Ferrari, a las puertas de un 'Oscar' del porno". ¡Por fin conocemos la versión masculina de Mónica Vera! Teníamos una actriz palentina, nos faltaba el actor. De ahí a titular "Palencia, en la meca del porno", habría sido la diferencia, hace una década, de haber entrado o no en los 'Curso de ética periodística' de Juajo de la Iglesia en 'Caiga Quien Caiga'.
¿Alguien se imagina que si en Palencia no hubiera un actor de ese calibre no andaría la peña señalándole con el dedo cuando le vieran en algún bar de copas o comprando en el Lupa? Pues le ha debido de pasar. Cuando tuvo claro su cometido en el mundo, salió de Palencia como si le persiguieran. Su entrevista, el pasado mes de abril, en El Norte de Castilla no tiene desperdicio. Fue empresario en la capital y, ahora, profesional de un mundo que mueve muchísimo dinero. Tiene casi 18.000 seguidores en Twitter, y trabaja entre Valencia, con V, y Barcelona.
¿Para qué ibamos a querer concursantes en Gran Hermano, si ya tenemos de qué hablar? Es verdad que por Fran (GH2) supimos que Barcarrota existe, pero llegados a una edición 16, que la habrá, el peaje podría acabar siendo demasiado caro.

06 diciembre 2014

Volviendo por Navidad, o casi

IMAGEN PLAZA MAYOR (@Valdy1983)
¡Cuánto daño ha hecho el Almendro! Vuelvo a este blog en las fechas por las que suelen (o solían) comenzar a colocarse los adornos de Navidad hasta que el comercio, como de costumbre, lo adelantó todo.
Mi última visita a Palencia coincidió con el encendido del alumbrado de Navidad. Es verdad que, con el tiempo, perdemos inocencia, ganamos en mala leche y lo criticamos todo. De niño nunca se me ocurrió pensar que iluminar farolas, plazas, calles y escaparates podría ser un derroche de dinero porque en mi casa, que siempre fuimos justos de monedas, se hacía incluso los años en los que mi familia vivía más del paro que del trabajo.
Nunca se me ocurrió pensar que el niño Jesús del Portal de Belén podría ser extorsionado, secuestrado o cualquier otra burrada. Con la adolescencia y las primeras juergas piensas que demasiado poco pasa en el Nacimiento enfrente del Ayuntamiento.
Tampoco se me ocurrió pensar, de niño, en los mensajes subliminales que te explican en la Facultad de Periodismo. Ahora, es normal que se diga que la Plaza Mayor de Palencia se viste para estas fechas de azul PP y que el aumento del gasto tanto en San Antolín como en estas próximas fiestas tiene matices electoralistas.
De niño, Todos los Santos era Todos los Santos y ahora, el Black Friday es una moda que promete dar tanta guerra como el Jálogüin del demonio. Lo venden como la oportunidad, dicen, para adelantar compras de Reyes. Pensaba que sólo era algo que ocurría en Mediamarkt, en la Fnac, en internet y sólo para cachibaches tecnológicos, discos y libros. Pero me equivoqué. Y hasta me horroricé cuando lo vi plantado en el escaparate de una tienda de cosas para bebés que aún no saben que 'black' es 'negro' y 'friday' es 'viernes', por mucho que los padres 'cool' se empeñen en que aprendan inglés antes que castellano. Da igual: sabemos que los pequeños retoños acabarán por la Zona dándole al disfraz de cuernos con la cara pintada y cubata en mano dentro de 18 Primeros de Noviembre, sin que nada podamos haber hecho.
Diría que no hay nada como no crecer para seguir disfrutando de la Navidad como nos la enseñan. Pero, ahora, de mayor, no miro con malos ojos (y diría que hasta me gusta) el cosquilleo del día de la Lotería, las ganas de las cenas de empresa, de amigos... y el descanso de esos días con nuestra gente: lujuria, gula y pereza, en frío, en caliente, del tirón. Así lo creemos servidor y mi mala leche.

28 octubre 2014

Cuando los domingos molaban

Entramos en el horario de invierno, el horario que más le gusta a mi buen colega de fatigas radiofónicas y 'weberas' Edu Badía. Somos casi de la misma quinta y, por lo que hablamos, tenemos pasados parecidos. Anoche escuchamos en El Partido de las 12 a Víctor Santamaría, jefe de realización de Canal Plus, entrevista más que recomendable de quienes crecimos al lado de 'El Día Después' y con el partido de los domingos. Y empezamos a recordar.
Aquellos domingos molaban. Eran los tiempos del Palencia de Estilito que saltó a la fama y no para bien. Eran los domingos en los que el fútbol lo impregnaba todo. Los domingos de largas tardes de Carrusel en una radio pequeña sin marca que nos regalaron por hacer una encuesta de hábitos en casa. Eran los domingos de entrar de día a La Balastera y salir de noche, excepto en los play-off, casi en verano. Eran domingos que solían ser previa de algún examen en el colegio o instituto y el puñetero fútbol se colaba en los últimos repasos.
Resulta que los padres de Edu también se abonaron a Canal Plus durante una larga temporada, como los míos. Las cuentas de mi madre pasaban por que salía más rentable abonarse que mi padre se dejara dinero varios domingos en el Bar Safari, y eso que yo, con una Fanta y unas pipas, tenía para todo el partido.
Eran los tiempos en los que había un partido majo el sábado en La 2 y al Madrid o al Barça le daban casi todos los domingos por el Plus, a las siete. Cuando echaban al Madrid, la gente abandonaba antes La Balastera. Era la época en la que el bar jaleaba a Juanjo, palentino, en un Real Madrid - Logroñés, aunque allí no hubiera más que merengones.
La jornada acababa en casa con pizza casera caliente y con el breve de información local que hacían Pepe y Calleja en la radio y con el resumen de Moreno en la tele. El Tercer Tiempo quedaba sólo para mis vacaciones porque a las once y media, por aquel entonces, ya tocaba estar acostados.
Edu y yo coincidimos en que el fútbol nos gustaba más antes que ahora. Era la época de Núñez, Mendoza y Gil. Porque el fútbol era hasta divertido. Y los medios lo hacían más. Quizás, por eso, hemos terminado en la misma mesa de trabajo.

30 septiembre 2014

Y que sigan disfrutando de la comida

Es una de las mejores noticias para acabar el mes: ¡el comedor social sigue abierto!
Este mes había dicho el Alcalde que el comedor "ya no era necesario", porque no había dinero para mantenerse (se mantiene de forma altruista, por las aportaciones generosas de la gente) y porque las necesidades de esas personas ya quedaban cubiertas con los servicios sociales.
Ignoro por qué Polanco llegó a decir que el único comedor social de coste cero en nuestro país "no era necesario". Comentando la noticia con amigos y conocidos, la gente que no comulga con la derecha hacía la misma reflexión: al PP no le interesa airear todo lo que haga ver que España hay pobreza. El dato, que está ahí estuviera quien estuviera en el Gobierno, perjudica al que manda, eso está claro.
Personalmente, ignoro los motivos que le pueden llevar a un responsable a pensar eso, cuando los datos de 2014 son estremecedores: uno de cada cinco españoles vive en el umbral de la pobreza. Si nos referimos a la tasa infantil, muchas ONG dan la voz de alarma: "la tasa de pobreza infantil es preocupante". 3 de cada 10 niños es pobre en nuestro país, si bien en Castilla y León la tasa se rebaja al 23%, que no está mal (entiéndase la ironía). Save The Children sitúa a España en la cola de Europa en reducción de pobreza infantil.
Aumenta en nuestra región más de un 100% la asistencia a familias amenazadas por desahucio. Un gasto básico como la luz han batido récords en este mismo mes.
El trabajo es de peor calidad, se cobra menos, aunque los millonarios lo son más que antes.
¿Demagogia? Puede ser, pero con datos reales. Por eso no me creo que un comedor social no sea necesario en los tiempos que corren, aunque la demanda haya bajado. ¡Y ojalá nadie necesitara de él!
Hoy se habla en las noticias de la estatua que hay en Cataluña a Jordi Pujol. La señora que ha donado 2000 euros para que el comedor "Siempre Contentos" siga con vida, merece dos y sin derribo.
Pese a los pequeños "brotes" de optimismo, y con la sensación de haber dejado de tocar fondo, no podemos olvidar que hay gente que necesita comer y necesita de la caridad. A esa señora, y a todos los que aportan lo que puedan, ¡gracias! Ojalá todos fuéramos así y pudiéramos dar más de lo que damos, a ésta o a otras instituciones benéficas. Para mí, comer, aparte de una necesidad básica, es un disfrute. Por eso, que por mucho tiempo, la gente siga disfrutando de la comida.

17 septiembre 2014

El Cristo de las Angustias

No es el caso: el título del presente escrito no se refiere a ninguna talla de madera que preside la capilla de no sé qué iglesia. En la Plaza Mayor suelen concentrarse las personas y los grupos para protestar o reinvindicar cosas, y una de ellas, y desde aquí aplaudo la iniciativa, pide la conservación de nuestro emblema: el Cristo del Otero.
"La Otra Palencia" es el blog que le da voz a Alfredo Trigueros y que esconde entre sus líneas un perfecto tratado de cómo se encuentra la obra magna de Victorio Macho. Una obra colosal, que por su ubicación es difícil de vender a los turistas (aunque sigue siendo gratis), y a los que tampoco se lo ponemos demasiado fácil: "no sé por qué no le dan más publicidad", "sin GPS es complicado llegar", "apenas hay indicaciones", "no me gusta el acceso" o "poca gente" son los lamentos de algunos visitantes que, pese a todo, salen satisfechos con su visita, según dicen en Tripadvisor, casi el nuevo Abc de la hostelería 2.0.
Trigueros muestra con el detalle preciso de unas buenas fotografías las angustias de nuestro Cristo: fracturas, grietas, teselas perdidas o a punto de perderse, nariz y uñas rotas y desprendidas, y un entorno descuidado.
Con ello, suenan ridículos los 40.000 euros gastados en una iluminación que no ha gustado prácticamente a nadie, y para la que se han colocado unas estridentes vallas con las que proteger a los leds de los amantes de los ajeno más que para cuidar de la figura en sí.
El blog también resuelve uno de los misterios que, como palentinos, ronda por nuestra nuestra cabeza desde siempre. Y es que va a ser cierta la leyenda de que algún conocido nuestro sabe de alguien que sí subió hasta los ojos de la estatua por dentro. ¡Quién no piensa que sería magnífico poder volver a hacerlo!
Entre modernos molinos de viento en el horizonte más cercano, leds de colores y vallas propias de un módulo de prisión, no sería descabellado imaginarse a Macho revolviéndose en su tumba pensando en si no habría existido un cerro más lejano para levantar su estatua.

09 septiembre 2014

San Antolín son las personas

La segunda semana de septiembre nos devuelve a la normalidad, a la monotonía con la que unos cuantos nos sentimos tan a gusto.
Dejamos, pues, atrás los sanantolines donde el que escribe, personalmente, ha disfrutado como hacía tiempo, no necesariamente por el programa de fiestas, mejor que el del año pasado, donde toda peseta de más se nota, pero la clave ha estado por otro lado.
Las casetas de tapas, motor años anteriores, descarrilan por momentos: asumimos que nos dan cualquier cosa más bebida por 2,50 €. Pocos hosteleros piensan en la calidad y en sorprendernos. Tan importante creen que es llenarnos el buche con un "pan con algo" como ellos las arcas. Quizás, por eso, les hay que marcan los precios que les da la gana para las tapas no oficiales. Sólo que eso ya no es la original Feria de la Tapa, sino algo parecido a un "Despiporre Casetil", donde yo planto aquí el chiringuito, que veraneantes no me faltan.
Bienvenidísima la publicidad que encontramos en los programas de fiestas. Hasta el diseñador ha tenido problemas para maquetar y dejar hojas sueltas entre tanto anuncio donde se pierde la referencia del día en el que canta éste o exponen lo otro. Es más fácil buscar en la vieja guía de las Páginas Amarillas que saber cuándo actuaba Pastora Soler, o cuándo cerraba Expo-Aire. Programa en el que seguimos tirando del Calendario de Fútbol de Tercera División, entre otros menesteres, para engordarlo un poco, pero es costumbre desde hace muchos años y ya no nos sorprende.
Es una pena que el Mercado Medieval sólo pueda aprovecharse tres días, siendo una de las actividades más atractivas, aunque los comerciantes se quejen de que las ventas no son lo que esperaban.
Chapó por el sorprendente mapping, por la cada vez más populosa carrera de balsas o por el concurso de "Pes", arruinado por una banda de imbéciles a los que seguimos sin poner cara, pese a que, dicen, se les ha multado con 2.500 euros, si bien tampoco sabemos si lo han pagado sus padres o si han prosperado sus recursos.
Chapó por los conciertos; no por la brillante idea de poner fuegos desde Dos Aguas al mismo tiempo y que las explosiones se mezclen con las guitarras y baterías del escenario.
Chapó por el comportamiento de los jóvenes que quedan para beber por la calle de forma pacífica; no por quienes no tienen la idea de poner unos aseos portátiles para que la gente pueda hacer lo suyo en el lugar que corresponde.
Chapó por permitirles a los bares tener abierto hasta más tarde; no como en Madrid, que ya puede ser la Fiesta Padre de todas las Fiestas que los Municipales van ordenando el toque de queda a horas tempranas, y donde las Leyes se saltan con dinero.

Y chapó por San Antolín, el motivo por el que nos juntamos las familias y los amigos. Por ellos, unos sanantolines pueden ser los mejores del mundo, aunque no haya nada en el programa... Pero sabemos que siempre ayuda una buena verbena de más o discurrir para traer novedades, que siempre vienen bien para distraernos y animarnos esos días, que para eso las pagamos. ¡Viva San Antolín!

29 agosto 2014

De cafres y faltas de respeto

IMAGEN: Norte de Castilla
Sin haber posado todavía un solo pie en los sanantolines, leo con una indignación profunda la noticia de que no sé cuántos descerebrados se han dedicado a destrozar la mayoría de las esculturas con forma de P que estaban en la Calle Mayor.
Es la típica que pagaremos (aunque sea de nuestros impuestos) justos por pecadores. Es la típica por la que arrancarías los ojos a esa gentuza que utiliza el destrozo como diversión. Es la típica con la que se te ocurren mil barbaridades contra los infractores que, en el mejor de los casos, nunca sabremos quiénes son. Duele tanto como saber que, según su DNI, son mayores de edad.
Y duele por lo que representa en sí: es el trabajo de un puñado de artistas hecho polvo; es por ver por los suelos uno de los intentos por crear algo nuevo en fiestas; es el recordatorio de que convivimos con indeseables, con gente sin respeto. Y es la vergüenza que produce la situación en la que un grupo de pirados se lía a romper esculturas en pleno centro de Palencia, una tras otra, sin que nadie les haya dicho nada y sin que nadie haya podido hacer nada hasta que, se supone les sorprendió la Policía.
También me cuentan que el viernes ha amanecido con la terraza de un bar quemada. Y lo que no queremos es que, por cosas así, las restricciones vayan en aumento. Porque se puede beber en la calle estos días sin provocar molestias. Porque se puede desvariar sin meterse uno con los demás. Porque se pueden hacer mil cosas que nos diviertan sin hacerle mal a nadie. Porque por diez, veinte o cien inconscientes no merecemos algo peor. Y no vale la excusa de ir hasta las trancas porque para esos problemas existen rehabilitadores.
El vandalismo existe y seguirá existiendo. El problema es que no dejará de existir por la forma en que se trata: se detiene (o se intenta detener) a los culpables, se les sanciona económicamente o con trabajos, y ya está. Si son menores de edad (con 16 y 17 años lo son), ni te cuento. Nadie sabemos quiénes son los que se cargan lo que es de todos: aquí paz y, después, gloria. Seguirán con sus vidas, como nosotros con las nuestras. Unos sin educación, y otros, con la justa. Y así sucesivamente. Por eso nos encontramos con ciudades como la nuestra donde el vandalismo puede suponer entre 100.000 y 400.000 euros al año para las arcas municipales.
El respeto se aprende. Perderlo o carecer de él, a uno le sale barato en el sistema éste en el que nos movemos... A los demás, carísimo, y no sólo por el dinero.

18 agosto 2014

14 años dando noticias

IMAGEN: Seminario de Palencia
Al año que viene serán 15, que es un número más redondo, pero le leía a mi amigo Alberto Sanz a finales de julio que le era imposible no sentirse especial por ser un trabajador de Cope Palencia que lleva en la emisora desde que se abrieron las puertas... ¡Con lo que ha llovido por allí!
Tuve la inmensísima fortuna de hacer ahí mis primeras prácticas de radio en 2002. Una amiga mía me sugirió que preguntara, porque la emisora era nueva. Mi padre me vendió a Raúl y ese verano necesitaban a alguien de deportes porque Nacho se iba a centrar en El Norte. Me recibió Paco, el entonces director, que me dio un periódico de ese día y me metió al estudio a locutar. Detrás del cristal había un técnico con gafas, más bien serio, que supuse que sería quien me fuera a grabar. Mi padre, que me acompañó ese día, escuchaba atentamente desde el "hall" de la emisora: lo que viene a ser detrás de los biombos que esconden las mesas de la redacción de la puerta de la entrada. Paco me dijo que le gusté, que "aún no conozco a nadie a quien le haya comido el micrófono en todo el tiempo que llevo en esto" y mi padre me comentó que sonaba guay por la radio.
Hoy en día, sigo considerando ese pequeño estudio de la calle Modesto Lafuente un refugio donde charlar con buena gente, con amigos, y donde reencontrarme con la génesis de lo que hago ahora. Cuando me requieren Raúl o Carol en su [programa] local y se enciende la luz roja a veces me creo que al otro lado está Alfredo Merino, o Mara Santos, o Gonzalo Ibáñez. Me hizo muchísima ilusión adelantar el fichaje de Javi Navarro por el Palencia, procedente del Cádiz.
Raúl González ya estaba allí cuando yo entré y aunque era el jefe de informativos me fue de muchísima ayuda porque controla de todo. Es un tío al que su voz, con la que no puede ni una noche intensa de copas, le sentó ante el micrófono para ganarse las habichuelas. Le admiro tanto como a Alberto Sanz, el señor serio de gafas que luego resultó ser tan buena persona como profesional: aún no sé cómo fui capaz de hacer un programa sin relojes en el estudio. Me los prohibió porque "estás demasiado pendiente del reloj", me dijo. Y fue mi mejor capote cuando nos fallaron tres llamadas en directo y tuvimos que hacer un balance improvisado de lo que llevaba fichado el Palencia hasta ese momento. Menos mal que fue para cerrar el programa. Aquello me pareció un desastre, pero Alberto siempre te enseña qué gages se producen en esta profesión, cómo solucionarlos y con cuáles puede no pasar nada. Lo dicho: un profesional.
Tras el primero de mis dos veranos, me ofrecieron seguir durante el resto del año, pero tenía una carrera que seguir por delante en Madrid. Se quedó Caridad Frutos al frente, por poquito tiempo: su buenísima voluntad no le permitió seguir con algo que no la iba, como era el deporte. Espero que le esté yendo muy bien porque lo merecía.
Cope Palencia presume de haber podido "colocar" a gente como Virginia Areños, que fue redactora de Losantos y hoy produce informativos en Madrid; a Laura del Río, que acabó de corresponsal en Berlín; a Jorge Vicente Revuelta, que se fue a La Sexta Deportes... Y mucha gente que, por el camino, encontró lejos del periodismo un modo de vida mejor.
La vida no está siendo fácil para los medios de provincias, por la publicidad principalmente. Y porque a sus trabajadores se les aprieta más las tuercas. Y porque la espada de Damocles sigue con gesto amenazante. Luego está quienes creen que los periodistas, por lo general, "vivimos de puta madre". Maldita y bendita vocación... ¡Larga vida a Cope Palencia!

20 julio 2014

Palencia en un fin de semana (II)

Comer y cenar forma parte del plan de dos días en Palencia. ¿Tapear? Bueno, digamos que en las notas del Colegio, pese a los esfuerzos, sigue calificada con el clásico N.M. Palencia no es ni, de lejos, la sombra de León, Logroño, o Granada. De hecho, no existen guías de tapeo ni calles famosas por sus tapas. Hay bares donde te ponen algo. Y también bares donde no te ponen nada, donde un mosto es un mosto y un vino es un vino.
Hay dignos ejemplos que se empeñan en demostrar que la tapa funciona. Por ejemplo, el Rivera 13, que a partir de las ocho de la tarde no cabe un alma porque es de los pocos sitios donde te ponen una tapa gratis con la consumición, y con variedad para elegir. Con esa filosofía abrieron los bares de la zona de La Tejera, alejada del centro, pero con un ambiente sensacional con sus terrazas en verano. O los nuevos bares de la Plaza de la Alcoholera.
Más hacia el centro, suelen poner tapa gratis en La Fontana de Oro. O, de pago, pero a buen precio, tienen fama los huevos rellenos del bar Perico, las tapas del Bar Casero en la Calle Mayor, o recomendables las raciones (baratas) de mejillones con salsa "escoceeeeeeesa" de La Mejillonera. Sí suelen poner algo de picar los sábados y domingo por la mañana muchos bares, a la hora del vermut: medio sandwichito y unas patatas de bolsa.
Se puede comer en plan caro: Asador la Encima (famosa tortilla de patatas y lechazo al horno), Casa Lucio (tradicional, buena elaboración), La Traserilla (buena comida, mezcla de tradición y modernidad), Chapó (buena comida, por lo general). Se puede comer en plan más modesto: tablas en la terraza de la Cervecería Flandes, tablas y buena comida en Los Candiles, pizzas originales en la Kuró... MiNube o Tripadvisor dan buena cuenta de un montón de sitios para comer o cenar.
Todo lo que no se ha conseguido (aún) mejorar con las tapas, se está consiguiendo por la noche. Escribí hace poco al respecto. Quienes buscan tomar una copa buena en un sitio chulo, se puede ir a cualquiera de los dos Y un Cuerno, al Pharaón, al Dana, a los reformados Blue Velvet y Barsket... Se puede disfrutar de buenas cervezas en el Universonoro (decorado con temática de El Principito), en el Clan Celta, en el Auténtico... Recomendables las cervezas locales Bresañ y Torquemada, aunque no las tienen en todas partes. Y, en verano, por supuesto que merece la pena pasarse por la zona del Seminario. Una plaza llena de bares con terrazas: para un plan tranquilo.
Estamos en la época del año que más merece la pena para acercarse a Palencia. El buen tiempo le sienta bien a esta ciudad tan castellana que merece la pena conocer y en la que, con trabajo, merece la pena vivir.

19 julio 2014

Palencia en un fin de semana (I)

Se puede visitar Palencia en un fin de semana. Es una capital perfecta para la típica escapada de dos días. Pareja joven que quiere echar el 'finde' fuera sin necesidad de coche. Desde Madrid se llega en tren en menos de dos horas por 48 euros. Y, más barato, con Alsa, en autobús, aunque ya hablamos de casi tres horas y media. Y desde cualquier capital de Castilla y León, sin problema.
Las dos estaciones son céntricas y se puede llegar a cualquier hotel/hostal andando, aunque un taxi no debería cobrar más de 6 ó 7 euros.
Los alojamientos no son caros: por menos de 50 euros hay habitaciones decentes. Y por poco más, se amplía mucho la oferta. Perfecto para una noche.
Palencia es como una película que se va a ver al cine sin haber visto el trailer: al final, sorprende. Leí en una vieja guía de viajes que lo de la 'Bella Desconocida' que se aplica a la Catedral vale para toda la ciudad.
Se debe visitar la Catedral: está entre las más grandes de España, tiene arte a espuertas en su interior y la cripta subterránea, de origen visigótico, es única. Desde esa cripta del siglo VII, hasta la famosa gárgola del fotógrafo, del siglo XX, el monumento es expresión pura de la historia. Por 2 € la entrada, merece muchísimo la pena.
También se puede visitar San Miguel, la iglesia donde, dicen, se casó el Cid Campeador. Su torre con almenas la hace especial; o la Iglesia de Las Claras, con un Cristo cuyo realismo impresionó al mismísimo Unamuno y da pie a habladurías como que las monjas le cortan el pelo y las uñas, aunque la última restauración le quitó parte de ese patetismo. Y San Lázaro, San Francisco, San Pablo... Por iglesias antiguas no va a faltar.
Visita obligada debería ser también el Cristo del Otero, uno de los más altos del mundo. Lo de Río, a los palentinos, nos sorprende menos. Es del siglo XX y está en lo alto de un cerro. Sin coche, se puede aprovechar para subir a última hora de la tarde del sábado: el atardecer es muy recomendable. Si no, hay autobuses que suben desde el centro hasta el barrio y, al menos, ayudan a que el paseo se haga más corto. El Cristo impresiona a medida que se va ascendiendo, y la panóramica desde allí da para abstraerse del mundo. En los pies del Cristo se abrió un museo que explica parte de la obra de Victorio Macho, su autor, y que tiene en Toledo su mayor legado.
El Museo Casa del Cordón explica parte de la historia de la ciudad, y contiene restos arqueológicos. La Calle Mayor es la expresión pura de la sociedad de los últimos 200 años de historia de la ciudad, donde vivían "los ricos" y donde se instalaban los comercios principales de Palencia. Ahora, es el mejor centro comercial que tenemos. Salvando los típicos "Zaras y Berskas", existen muchos comercios locales, además de cafeterías y demás: recomendable los sábados por la mañana porque por las tardes cierran muchas de las tiendas. La Plaza Mayor tiene vida durante todo el fin de semana. Sólo duerme, como suele ser habitual, a la hora de la siesta. Para pasear, el Parque del Salón de Isabel II, o el Parque-Isla Dos Aguas son recomendables para soltar un rato las piernas ¿Sitios para comer y salir de copas? Desde luego que hay...

03 julio 2014

¿Que por qué decidí un día ser periodista deportivo?

Posiblemente, porque veía la previa de los partidos del Plus con esa música de Desafío Total y, si jugaba el Real Madrid, luego me bajaba con mi padre a verlo en el bar, aunque mi padre no fue futbolero, digamos. Mientras, en casa, quiniela en mano, iba anotando en tiempo real los goles que cantaban en la radio.
Posiblemente también porque mi tío, antes, me enganchó al fútbol con el CF Palencia en La Balastera y, con la llegada de Televisión Palencia, me gustaba ver el resumen por la tele de lo que había visto en el campo. Y porque, en todo momento, tanto en su coche, como en el campo, teníamos puesto Carrusel Deportivo. Porque también, al día siguiente, me gustaba escuchar en la radio los programas locales deportivos y escuchar las entrevistas.
De chaval pensaba en hacer algo como Moreno o Calleja, aunque mi inquietud era saber cuándo libraban porque aparecían todos los días en los medios locales. Su trabajo era hacer lo que hacía cada domingo que jugaba el Palencia en casa y, después, contarlo. Me parecía maravilloso. Y eso que una de mis vocaciones reales de chaval tenían que ver con la enseñanza. Jugaba a ser profesor y me lo creía. Más adelante, jugaba con mi primo a hacer nuestros programas de radio o nuestros periódicos en folios, con noticias inventadas y chistes raros, y también me lo creía. El gusto por el fútbol y por la radio acabaron de definirme. También algunos de esos test que los tutores hacen circular en el instituto y más o menos te terminan de convencer en función de tus aptitudes.
Hace poco, recordaba con mi madre cuando me dejó a la puerta de la Facultad de Ciencias de la Información en Madrid y ella se volvía a Palencia. Casi trece años después de aquel día estoy aquí escribiendo, a un rato de ir a mi trabajo: a la Cadena Cope, con sede en Alfonso XI, en Madrid, a uno de los ordenadores desde los que manejamos el gestor de la web y donde, si me lo pide el productor, preparo alguna pieza para el programa de Lama. En mente tengo ya volver a mi particular verano: el de la antena. Cuando los "grandes" se van de vacaciones, nos quedamos los "pequeños" al mando. Y es divertido. Antes de sentar mi culo en alguna playa española, habré estado disfrutando del ambiente de verano en la radio, con los compañeros de prácticas, el buen tiempo y sin una presión asfixiante más que el de sacar el trabajo de la mejor manera posible.
Y es que hace diez años que entraba por la puerta de Cope Madrid como un becario más, pensando qué habría de diferente con respecto a los dos veranos anteriores de prácticas en Palencia. En verano de 2004 cubrí la pretemporada del Atlético de Madrid que entonces entrenaba César Ferrando, con Antonio Sanz como jefe de prensa, y que disputaba la Intertoto. Después, en octubre, vino Rock & Gol...
... Y hasta hoy. Trabajo con ese grupo de locos que hace mil escuchaba con el pinganillo de la radio en la grada de general de La Balastera, desconectando un rato si es que el lunes tenía algún examen de Sociales o Biología, cuando ni siquiera sabía qué camino había que hacer ni qué había que estudiar para sentarse delante de un micrófono y contar partidos. Que el sueño dure, sobre todo, pasándolo bien. El día que hagamos algo con lo que no seamos felices, quizás sea el momento de replantearnos lo que hacemos.

18 junio 2014

Ni marquesinas, ni señalizaciones

Me da rabia que la puesta en marcha del nuevo mapa del autobús urbano en Palencia suene más a chapuza que a excelencia.
Para empezar, el servicio echa a andar y bastan unas horas como para darse cuenta de que el primer objetivo no se ha cumplido: el de la publicidad. Cuentan que la desorientación era absoluta, amén de que no sé qué sentido tiene poner en marcha nuevos recorridos sin terminar de señalizarlos.
Después, acudiendo a cualquier noticia digital y, especialmente, el foro de discusión que se ha creado en el Facebook de SER Palencia, se aprecia rápidamente que algo no va bien: "los trasbordos no funcionan bien", "no hay marquesinas ni señalizaciones", "desde que cambiaron no llego a tiempo nunca", "como sardinas enlatadas y 15 minutos de retraso", "las llamadas de atención al cliente siempre salta un contestador", "menuda chapuza", etc, etc, etc.

Si ya de por sí, de entrada, reducir las frecuencias de paso con respecto a las las líneas que había antes era coger al toro por los cuernos, tener que estar improvisando sobre la marcha y cabrear al personal día sí, día también, es de Matrícula de Honor.
Si, además, contamos con que en Allende el Río no entienden que tengan un bus cada 60 minutos (como aquella línea E, en la que iba siempre el vehículo medio vacío), que en Pan y Guindas y San Juanillo les han quitado paradas, y que la línea 3, que puede llegar a tener el potencial de la 1 y 2, funciona tan rematadamente mal que ha tocado improvisar sobre la marcha, es para Cum Laude.
El transporte público de una ciudad suele ser una de sus monedas de presentación. ¿De qué vale tener WI-FI en los autobuses si lo demás huele a desastre? La buena noticia, al respecto, es que, a poco que hagan, sólo cabe margen de mejora. Estamos de suerte, palentinos. Sobre todo, los que no cogemos el bus porque llegamos antes andando a los sitios.

11 junio 2014

No es que vengan mucho

IMÁGENES: Diario Palentino
Hace unos días, justo cuando abdicó el Rey Juan Carlos, Diario Palentino recordaba el momento en que los Reyes estuvieron, hace unas pocas décadas no sólo en Palencia, sino en mi colegio. A la entrada del edificio del Buenos Aires siguen las fotografías en las que don Juan Carlos y doña Sofía parecían atentos a los niños que estaban en las aulas por las que pasé hasta que la Ley me dijo que ya era suficiente de EGB, pese a que mi salto a la ESO lo completé en el mismo edificio.
Como también me pilló bastante crío, no recuerdo mucho a qué vino el Príncipe, pero vino y revolucionó Palencia. Era un tipo que caía bien, simpático, eterno soltero, y mucha gente quiso acercarse a verle a la Plaza Mayor.
Más adelante, vino la Reina a inaugurar el reformado Teatro Principal.
En un libro que tengo en casa sobre la historia reciente de Palencia, se toma como un acontecimiento  la visita de Franco a nuestra capital, por algo relacionado con unas fábricas, creo recordar.
Y poco más... El artículo podría acabarse aquí. No hablo de presidentes del Gobierno, que aparecen por aquí veces contadas. Quizás porque para eso está la diversificación del Estado y entre representantes regionales de la Junta, representantes provicinciales de la Junta, representantes provinciales de Palencia y representantes locales de la capital, tenemos suficiente. Tampoco vamos a pedirles a los Reyes que vengan todos los días.
Entre tanto, estos días, circulan imágenes de las convocatorias a favor de la III República, en las que tampoco se puede decir que acuda mucha gente. Seguramente sea más la que lo desea de las que acuden a estas manifestaciones. Pero es como que esto de los Reyes y los Presidentes nos quedara lejos. De vez en cuando, pues sí, vienen, pero es como que ni lo uno ni lo otro fuera mucho con nosotros. No sé si eso es bueno o es malo, pero la vida de una capital pequeña de provincias es lo más parecido a una isla en medio del mar. Me decía, en Tenerife, un compañero habitual de las islas: "Mira a la gente. ¿Tú crees que aquí les afecta lo que ocurra en el País Vasco?" La sensación es la misma: Moncloa y Zarzuela no tienen una sola pe. Parecen otros universos, aunque existe el respeto desde Palencia. Aún diría más: apostaría por que el 100% de los que allí viven y trabajan no sabría situarnos en el mapa. Y en el Congreso, seguro. En el Senado, esa extraña institución, ni te cuento.

27 mayo 2014

25 años de Pryca

No sé en qué medida su apertura cambió el panorama comercial de Palencia porque yo era un crío de 5 años. Supongo que bastante. El caso es que yo no tengo el recuerdo de su no existencia.
El Centro Comercial Las Huertas cumple 25 años. Para nosotros, los chavales de mi generación y nuestros padres, seguirá siendo Pryca porque era donde íbamos todos: a Pryca, y no a Las Huertas, que nos sonaba a las del Obispo. Cuando entró una palabra tan difícil como Carrefour, lo mejor fue seguir llamándolo Pryca.
Ir al primer gran centro comercial de nuestra ciudad, con todos los respetos a mi respetada Calle Mayor, era ir a hacer la compra del mes, la "carrada", que diría mi padre. Luego, estaban las tiendas, pero es que en Pryca había de todo: comida, cedés, ropa, plantas... Todo estaba ahí. Y tenía un gran aparcamiento.
Tuve cierto cachondeo cuando, recientemente, algún compañero de trabajo madrileño me decía que, en el cole, ellos iban a ver la fábrica de Mahou y yo conté que, una vez, me llevaron a Pryca, donde nos enseñaron absolutamente todo y, además, el de decoración, nos hizo un cartel dedicado a nuestra clase (4º B, creo recordar) con los rotuladores y estilo de letra con los que hacía los de las ofertas. Quizás por ser niños, nos hizo una ilusión tremenda y no lo quitamos hasta el último día de junio.
¡Y había carreras populares! Apuesto a que se pueden contar por decenas los cajones que aún guardan camisetas de las marchas populares que organizaba el hipermercado. En mi caso, fue la única vez que, por causas más o menos deportivas, me he puesto un dorsal.
Por los pasillos del centro pasó el primer cine que tenía, de forma regular, sesiones de cine las mañanas de los domingos. Y acabó fracasando. Se ve que, los fines de semana, costaba llevar a la gente allí, teniendo el Avenida más cerca. También abrió una sala de recreativas que tenía unas máquinas alucinantes. No recuerdo cuáles, pero eran grandes, y muy caras. Pero como íbamos en grupos grandes, siempre había alguno que echaba y, a mí, me servía.
Había una tienda de animales con un montón de peceras. También una hamburguesería (¿Goofy?), en el que celebré, con amigos, y apenas 12 años, uno de los cumpleaños más surrealistas que recuerdo. Y había un C&A. Hubo una Administración de Loterías, impensable que no haya una en un Centro Comercial, y aunque acabó cerrando, sé de buena tinta que hay quien se ha interesado en calcular si sería rentable reabrirla.
Los comercios abren, se expanden, cierran y, a veces, se reciclan. El Centro Comercial Las Huertas sigue siendo un referente en la vida diaria de Palencia. Carrefour tiene el mayor peso y, quizás, por ser ahora  mayor, me fijo en el resto de tiendas que antes pasaban más desapercibidas. Parece que goza de buena salud, y es más que un simple espacio de compras. Nuestro 'Pryca' acabará siendo un bunker que, con sus más y sus menos, resistirá a las crisis y otros reveses del tiempo. 25 años no se cumplen todos los días.