Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

26 febrero 2015

Por media hora no va a cambiar nada

Leo con atención los artículos que el bueno de Óscar Herrero ha escrito recientemente sobre una de las cuestiones que más va a dar que hablar en las próximas semanas.
Adif sigue haciendo pruebas de algo que no sé si será bueno, muy bueno, regular o nos va a dejar con el mismo frío en invierno y sin más calor en verano.
En este artículo, titulado "Los AVE, para el verano", se habla de los sueños de los que se frotan las manos con la llegada de nuevas empresas a nuestro suelo industrial, menos pérdida de población, un crecimiento en el número de usuarios entre Palencia y Madrid, más empleo, más posibilidad de atraer turismo o aficionados a las compras... Algo que, en teoría, nos beneficia a todos. Algo así como una especie de Mister Marshall del Ministerio de Fomento.
No digo que todo eso no vaya a ocurrir, pero seamos prácticos y sensatos. Hace diez o doce años, la gente me decía que viajar en tren a Palencia era barato. Lento, también: más de tres horas. A los viajeros que veíamos el Talgo como un tren para gente con más posibles, la llegada de los Avant rápidos, nos quitó la opción de viajar en los Regional Express, hoy meramente testimoniales. Evidentemente, todo se encareció: un Intercity, hoy, cuesta 48 € (ida y vuelta); un Alvia, 62 €. ¿Cuánto va a costar el AVE?

Vale que, en un intento de que la mayoría del pueblo español no dé la espalda a una infraestructura carísima, el Gobierno ordenó la existencia de algunas tarifas "promo", centradas especialmente en aquellos trenes que tienen más riesgo de ir vacíos. Está claro que quien se quiera hacer el fin de semana completo en Palencia va a tener que pagar el 100%, salvo que esté metido en alguno de los grupos de whatsapp de las "tarifas mesa" o sepa moverse por foros de internet.
Eso, sin hablar de la competencia: las páginas para compartir coche (por 12 €puedes hacer el trayecto) y las tarifas de ALSA, que ofrecen billetes de ida de hasta 5 y 9 € aunque haya que comerse casi 3 horas y media de carretera.
Teóricamente, pudiendo hacer, desde hace tiempo, Madrid-Palencia en 1h 50m, ya deberíamos notar algo de esos efectos tan beneficiosos de los que hablan. Me pregunto qué nos va a aportar hacer esa distancia en apenas 30 minutos menos a un precio mayor.
Recuerdo cuando me decía, once años atrás, un estudiante vallisoletano, hoy director general de una gran empresa, que las previsiones más optimistas cifraban la población de su ciudad en 900.000 habitantes con la llegada de la Alta Velocidad. Nada más lejos de la realidad: desde 2004, la pérdida de población ha sido constante en la capital de nuestra Comunidad Autónoma, en la que la estación, sorprendentemente, se mantiene integrada en la ciudad.
No se trata de no ser optimistas, pero tampoco nos vamos a crear falsas ilusiones. El dinero ya está gastado, dejemos que el AVE vuele a sus anchas y que lo aproveche quien mejor  sepa hacerlo. 
Óscar, afila la pluma porque te quedan páginas por delante.

16 febrero 2015

Nos deja un currante

En Palencia se respira mucho luto. Y lo puede asegurar con certeza un 'exiliado' a 240 kilómetros de distancia, al que le llegan por las redes sociales, los periódicos on-line y los programas de radio las lágrimas de quienes lloran la muerte, tan repentina como triste, de José María Hernández.
Siendo él un hombre con tanto trato con la gente, no soy yo el más adecuado para hablar de su figura, pues apenas nos saludamos una sola vez. Si queremos saber quién era, baste con oír a sus familiares y conocidos, entre los que se encuentran los compañeros de la prensa local que tan bien han lidiado con una jornada difícil para cualquier periodista de provincias.
Mientras España avanza con sus entresijos del día a día, Palencia ha tenido que detenerse con un crespón negro en el brazo. En los sitios pequeños, estas cosas afectan.
Insisto en que no conocía al Presidente de la Diputación más que de la actualidad y su trabajo, como, supongo, muchos palentinos, lo que no quita para que cada uno, como seres empáticos, nos pongamos en el pellejo de su mujer o de amigos, intentando entender la dureza de una muerte contra pronóstico.
Explica uno de sus amigos, Carlos Martín Santoyo, que el viernes recibió un mensaje de su amigo Chema diciéndole que había ido a urgencias por una fiebre alta. Apenas dos días después, el desenlace fue fatal.
Es ley de vida que las cosas importantes cambien de un momento para otro: un solo chispazo puede encender una revolución o causar una tragedia.
Recomiendo, por cercanía con ellos, el especial que han hecho este mediodía mis compañeros de Cope Palencia (1ª parte | 2ª parte). En estos casos, conviene quedarse con lo bueno de la persona que nos deja.
Y después de escuchar y leer tantos testimonios, me alegra saber que había, en esta clase política tan cuestionada, un currante tan bien apreciado.

05 febrero 2015

Tan fría, ¿tan caliente?

IMAGEN PLAZA MAYOR: Facebook Diario Palentino
Madrid, en cuestiones de temporal, es una atalaya desde la que nos apetece la playa del levante en verano, y la nieve del norte en invierno.
El día que nieva en Madrid capital, cada vez más contados y con menos cantidad, no se habla de otra cosa, aunque los cientos de kilos de sal dispersa y el trasiego constante de coches y personas impida que cuaje. En una de ésas, bajando al programa local de Cope, hace seis o siete años, su director y Cronista de la Villa Ángel del Río recordaba grandes nevadas que caían en la capital de España en su juventud, "hasta la altura de la rodilla", decía. Lo mismo que ahora, algunos de mis familiares, al Norte de Palencia, miran hacia su niñez con el paisaje del presente.
Y mientras la nieve no desemboque en tragedia, o el temporal haya decidido quedarse para siempre, el paso de los días lo convierte en una anécdota propia de la estación en la que estamos y que, fotográficamente hablando, ahora que estamos en la era del Instagram, nos deja unas instantáneas preciosas.

Luego está el futuro, del que poco sabemos, más allá de las previsiones. Los que ahora van a ser padres, esta semana se llevaban las manos a la cabeza con el titular "Uno de cada dos niños que nacen ahora, tendrán cáncer a lo largo de su vida". Pues algo así ocurre con esta previsión del tiempo para 2050. Son eso: previsiones, tendencias con su base científica, pero que no cuentan qué variables pueden cambiar o qué imprevistos pueden surgir... Pero acongojan. Cumplen su cometido de alertarnos de que algo no se está haciendo bien. No sé si los 41 grados impresionan más en Palencia o en la vecina Burgos.

Como dijo aquel presidente de fútbol en su día, y en castellano para que se le entendiera: "¡Al loro, que no estamos tan mal, hombre!" Por eso, quien se queja de frío en Madrid, que mire hacia el Norte. Y quien se queja de frío en el Norte, que eche un vistazo al futuro. Y quien se queja de cómo viene el futuro, que viva el presente. Y quien se queje del presente, que haga algo por cambiar su vida.

27 enero 2015

Periodismo de pico y pala

Me ha costado ponerme al frente de esta caja de texto vacía en este mes de enero, y eso que el comienzo del año suele ser bastante inspirador mirando a doce meses vista.
La inspiración en vena, al final, me ha venido por las dos horas y media que duran en conjunto dos vídeos recientes emitidos por La 8. Son más que dos simples vídeos en Youtube. Son dos piezas que todo palentino debería ver.
La primera es un ejercicio de recuerdo, de emoción y del sentimiento hacia una profesión. El leitmotiv es uno que nunca falla a la hora de contar historias: el paso del tiempo.
20 años de Televisión Palencia es un cuarto de vida de la media española. Oír hablar sobre los orígenes de esta idea bien parida es oír hablar del periodismo de pico y pala. Del periodismo que más o menos nos ha tocado hacer en algún momento a todos los que besamos el altar de la Facultad de Ciencias de la Información: el de sacrificarte. El de amar y odiar este oficio al mismo tiempo. El de saber que, al final, el trabajo siempre sale. El de saber que tu trabajo acaba teniendo alguna recompensa: en Palencia -así lo cuentan sus protagonistas- es el cariño y el agradecimiento de la gente, de los palentinos.
Contrasta ver la imagen de un Santoyo que peina canas con la del de 'TeleSantoyo' de hace dos décadas. Contrastan los niveles de profesionalización de ahora con los medios de antes, que funcionaban a base de voluntad más que de botones ¡Pero qué medios!
Haciendo zapping, y eso que los lunes había cosas que ver, la Telefunken de mi casa acabó alguna que otra vez detenida en el 'De Todo Un Poco' tan de andar por casa, que te atrapaba con cualquier cosa que te resultaba conocida.
La televisión ha cambiado. Las vidas de quienes la han hecho y la hacen posible, también. Como las de los espectadores. Cada fotograma de su historia lo asociamos al de algún hecho coetáneo de nuestras vidas. La televisión es la vida misma.
Y fruto de esa evolución y esas herramientas, salen trabajos como el que vio la luz apenas hace unos días: la cara menos conocida de nuestra Bella Desconocida: la Catedral de Catedrales, que reza en algún libro, y a la que tanto he mencionado en estas líneas que pinto de vez en cuando. Con tres personas y la colaboración de Txomin Pérez se hace una hora preciosa de televisión local.
Varios siglos de Catedral en pie, varias lecturas en algunos manuales y algunas visitas durante mi vida y, cuando te crees confiado, acabas siendo arrojado por el vídeo hacia la sorpresa a golpe de lo inédito... o lo menos visto. ¿Cuánto nos queda por saber todavía?, me pregunto tras superar el minuto 63.
De esas tres personas que dieron vida y forma al reportaje, puedo presumir de haber coincidido con dos en tiempos pasados, posiblemente bastante antes de saber qué quería hacer cada uno con su vida. Almudena Trigueros y Lucía Ferrer forman parte de esa televisión que, desde la distancia, se sigue echando de menos. Gracias, Internet, por existir. Gracias, periodismo local. Gracias, periodismo de pico y pala.

22 diciembre 2014

El 'Gordo', íntegro en Palencia

IMAGEN PARTICIPACIÓN | IMAGEN PRENSA: Diario La Correspondencia
Que Palencia tenga relativa fortuna en la Lotería de Navidad no nos sorprende. Sólo una vez en la historia ha sido agraciada con el 'Gordo' de forma íntegra. Hablamos de 1892. En el siglo XIX, casi lo normal era que cada uno de los grandes premios se vendiese en su totalidad en una sola provincia.
Ese año, por primera vez, al sorteo previo a las fiestas navideñas se le denomina 'Sorteo de Navidad'.
El primer premio de entonces cundía muchísimo más que el de ahora: el ganador se llevaba, al billete, 3 millones de pesetas (o 12 millones de reales) en los tiempos en los que un periódico valía 5 céntimos; una botella de ron, dos pesetas; un sombrero de moda parisina, 12 pesetas; y un piano, unas 400.
Si dejamos el dinero de lado, no han cambiado mucho las costumbres. La prensa del día de Nochebuena de aquel año, habla de la enorme expectación del público a la entrada del salón del sorteo, haciendo colas de madrugada, soportando "el frío y la llovizna" de aquel 23 de diciembre, y de cómo se desinflaban los ánimos en cuanto salía el Gordo y la gente comprobaba que no se correspondía con el número que jugaba. Y se puntualiza que el sorteo comenzó con retraso: a las 10 de la mañana, por aquello de que había bastantes curiosos con ganas de encontrar su número antes de que las bolas fuesen introducidas en los bombos.
El billete con el número 40.297, según las crónicas de los corresponsales en Palencia de la prensa de Madrid, se vendió en la droguería del Señor Fuentes. Y, como ahora, estuvo muy repartida entre la clase humilde: "Los favorecidos por la suerte son pobres y honrados trabajadores que sólo contaban para vivir con el producto de su jornal". Otro décimo recayó en el Seminario, donde "albañiles y carpinteros" se llevaron algunas participaciones y se menciona al fámulo de un Catedrático que compartió su suerte con un "infeliz" obrero, con familia y dos hijos, que tuvo que ir a Cuba y que vivía de la caridad. (El Imparcial. Madrid.)
'El Liberal' apuntaba a que algún décimo pudo ser devuelto y que Palencia era una "capital en la que se juega generalmente poco".
También se refieren los corresponsales al rumor que corrió, sin que se pudiera confirmar, que dos décimos los tenía el ex ministro Manuel Ruiz Zorrilla, aunque cabría la posibilidad de que no los comprara él, sino que se los hubiesen enviado a París y, durante el envío, se extraviaran.

No sabemos en qué grado cambió la vida de la ciudad. Quizás pasó algo similar a lo vivido en Segovia en el año 2000: "Ha producido inmensa alegría en la capital la noticia [...] En los cafés, círculos, comercios y calles no se habla de otra cosa", decía la crónica de Rodríguez Blasco para 'El Imparcial' describiendo el ambiente de una Palencia que contaba con algo más de 15.000 habitantes.
Además, alguna participación, si no igual, parecida a la de la imagen, habría llegado hasta Fuentes de Valdepero.
Y aunque más de 100 años nos parezcan un mundo, y ahora estemos en la era del décimo que se vende a demanda por terminal, la esencia, la ilusión, y las escenas de cada año no han cambiado un ápice. Y aunque ahora se cobre mucho más que entonces, el 'Gordo' cunde muchísimo menos. También las pedreas. Malo sería que un tiempo tan pasado nos suene mejor.

18 diciembre 2014

Con el culo al aire

 FOTO: Twitter Pablo Ferrari
En estos tiempos tan fríos, toca hablar de desnudeces. En apenas un mes, hemos sabido de dos a los que les ha costado nada y menos ponerse con el culo al aire, por dinero, y que todo el mundo lo vea. Para unos, será una guarrada; para otros, una opción totalmente libre y, quien quiera, que no lo mire.
El primero de los dos protagonistas realmente no es palentino, pero en cuanto se supo su nombre la gente ya empezó a referise a él como el 'Mister Palencia'.
En el programa de culo, perdón, de culto 'Adán y Eva', de Cuatro, aparecen, cada semana, varias personas que desean conocerse y les plantan como Dios les trajo al mundo durante unos días, en lo que charlan y se toman unos copazos. En una de éstas, aparece un participante que se llama Daniel Folla, es decir nombre+apellido, si bien algunos lo interpretaron como sujeto+predicado, pero no fue el caso.
Y como la gente, en las redes sociales, está al quite, enseguida encontraron que fue 'Mister Palencia 2005', más de Bilbao que el nuevo San Mamés, aunque de madre palentina. Suponemos entonces que aquel hombre no tuvo que leerse un libro sobre Palencia como cierta modelo...
El que es palentino, palentino, es Pablo Ferrari. Además, el redactor de turno de la agencia EFE lo quiso recalcar en el titular: "El palentino Pablo Ferrari, a las puertas de un 'Oscar' del porno". ¡Por fin conocemos la versión masculina de Mónica Vera! Teníamos una actriz palentina, nos faltaba el actor. De ahí a titular "Palencia, en la meca del porno", habría sido la diferencia, hace una década, de haber entrado o no en los 'Curso de ética periodística' de Juajo de la Iglesia en 'Caiga Quien Caiga'.
¿Alguien se imagina que si en Palencia no hubiera un actor de ese calibre no andaría la peña señalándole con el dedo cuando le vieran en algún bar de copas o comprando en el Lupa? Pues le ha debido de pasar. Cuando tuvo claro su cometido en el mundo, salió de Palencia como si le persiguieran. Su entrevista, el pasado mes de abril, en El Norte de Castilla no tiene desperdicio. Fue empresario en la capital y, ahora, profesional de un mundo que mueve muchísimo dinero. Tiene casi 18.000 seguidores en Twitter, y trabaja entre Valencia, con V, y Barcelona.
¿Para qué ibamos a querer concursantes en Gran Hermano, si ya tenemos de qué hablar? Es verdad que por Fran (GH2) supimos que Barcarrota existe, pero llegados a una edición 16, que la habrá, el peaje podría acabar siendo demasiado caro.

06 diciembre 2014

Volviendo por Navidad, o casi

IMAGEN PLAZA MAYOR (@Valdy1983)
¡Cuánto daño ha hecho el Almendro! Vuelvo a este blog en las fechas por las que suelen (o solían) comenzar a colocarse los adornos de Navidad hasta que el comercio, como de costumbre, lo adelantó todo.
Mi última visita a Palencia coincidió con el encendido del alumbrado de Navidad. Es verdad que, con el tiempo, perdemos inocencia, ganamos en mala leche y lo criticamos todo. De niño nunca se me ocurrió pensar que iluminar farolas, plazas, calles y escaparates podría ser un derroche de dinero porque en mi casa, que siempre fuimos justos de monedas, se hacía incluso los años en los que mi familia vivía más del paro que del trabajo.
Nunca se me ocurrió pensar que el niño Jesús del Portal de Belén podría ser extorsionado, secuestrado o cualquier otra burrada. Con la adolescencia y las primeras juergas piensas que demasiado poco pasa en el Nacimiento enfrente del Ayuntamiento.
Tampoco se me ocurrió pensar, de niño, en los mensajes subliminales que te explican en la Facultad de Periodismo. Ahora, es normal que se diga que la Plaza Mayor de Palencia se viste para estas fechas de azul PP y que el aumento del gasto tanto en San Antolín como en estas próximas fiestas tiene matices electoralistas.
De niño, Todos los Santos era Todos los Santos y ahora, el Black Friday es una moda que promete dar tanta guerra como el Jálogüin del demonio. Lo venden como la oportunidad, dicen, para adelantar compras de Reyes. Pensaba que sólo era algo que ocurría en Mediamarkt, en la Fnac, en internet y sólo para cachibaches tecnológicos, discos y libros. Pero me equivoqué. Y hasta me horroricé cuando lo vi plantado en el escaparate de una tienda de cosas para bebés que aún no saben que 'black' es 'negro' y 'friday' es 'viernes', por mucho que los padres 'cool' se empeñen en que aprendan inglés antes que castellano. Da igual: sabemos que los pequeños retoños acabarán por la Zona dándole al disfraz de cuernos con la cara pintada y cubata en mano dentro de 18 Primeros de Noviembre, sin que nada podamos haber hecho.
Diría que no hay nada como no crecer para seguir disfrutando de la Navidad como nos la enseñan. Pero, ahora, de mayor, no miro con malos ojos (y diría que hasta me gusta) el cosquilleo del día de la Lotería, las ganas de las cenas de empresa, de amigos... y el descanso de esos días con nuestra gente: lujuria, gula y pereza, en frío, en caliente, del tirón. Así lo creemos servidor y mi mala leche.

28 octubre 2014

Cuando los domingos molaban

Entramos en el horario de invierno, el horario que más le gusta a mi buen colega de fatigas radiofónicas y 'weberas' Edu Badía. Somos casi de la misma quinta y, por lo que hablamos, tenemos pasados parecidos. Anoche escuchamos en El Partido de las 12 a Víctor Santamaría, jefe de realización de Canal Plus, entrevista más que recomendable de quienes crecimos al lado de 'El Día Después' y con el partido de los domingos. Y empezamos a recordar.
Aquellos domingos molaban. Eran los tiempos del Palencia de Estilito que saltó a la fama y no para bien. Eran los domingos en los que el fútbol lo impregnaba todo. Los domingos de largas tardes de Carrusel en una radio pequeña sin marca que nos regalaron por hacer una encuesta de hábitos en casa. Eran los domingos de entrar de día a La Balastera y salir de noche, excepto en los play-off, casi en verano. Eran domingos que solían ser previa de algún examen en el colegio o instituto y el puñetero fútbol se colaba en los últimos repasos.
Resulta que los padres de Edu también se abonaron a Canal Plus durante una larga temporada, como los míos. Las cuentas de mi madre pasaban por que salía más rentable abonarse que mi padre se dejara dinero varios domingos en el Bar Safari, y eso que yo, con una Fanta y unas pipas, tenía para todo el partido.
Eran los tiempos en los que había un partido majo el sábado en La 2 y al Madrid o al Barça le daban casi todos los domingos por el Plus, a las siete. Cuando echaban al Madrid, la gente abandonaba antes La Balastera. Era la época en la que el bar jaleaba a Juanjo, palentino, en un Real Madrid - Logroñés, aunque allí no hubiera más que merengones.
La jornada acababa en casa con pizza casera caliente y con el breve de información local que hacían Pepe y Calleja en la radio y con el resumen de Moreno en la tele. El Tercer Tiempo quedaba sólo para mis vacaciones porque a las once y media, por aquel entonces, ya tocaba estar acostados.
Edu y yo coincidimos en que el fútbol nos gustaba más antes que ahora. Era la época de Núñez, Mendoza y Gil. Porque el fútbol era hasta divertido. Y los medios lo hacían más. Quizás, por eso, hemos terminado en la misma mesa de trabajo.

30 septiembre 2014

Y que sigan disfrutando de la comida

Es una de las mejores noticias para acabar el mes: ¡el comedor social sigue abierto!
Este mes había dicho el Alcalde que el comedor "ya no era necesario", porque no había dinero para mantenerse (se mantiene de forma altruista, por las aportaciones generosas de la gente) y porque las necesidades de esas personas ya quedaban cubiertas con los servicios sociales.
Ignoro por qué Polanco llegó a decir que el único comedor social de coste cero en nuestro país "no era necesario". Comentando la noticia con amigos y conocidos, la gente que no comulga con la derecha hacía la misma reflexión: al PP no le interesa airear todo lo que haga ver que España hay pobreza. El dato, que está ahí estuviera quien estuviera en el Gobierno, perjudica al que manda, eso está claro.
Personalmente, ignoro los motivos que le pueden llevar a un responsable a pensar eso, cuando los datos de 2014 son estremecedores: uno de cada cinco españoles vive en el umbral de la pobreza. Si nos referimos a la tasa infantil, muchas ONG dan la voz de alarma: "la tasa de pobreza infantil es preocupante". 3 de cada 10 niños es pobre en nuestro país, si bien en Castilla y León la tasa se rebaja al 23%, que no está mal (entiéndase la ironía). Save The Children sitúa a España en la cola de Europa en reducción de pobreza infantil.
Aumenta en nuestra región más de un 100% la asistencia a familias amenazadas por desahucio. Un gasto básico como la luz han batido récords en este mismo mes.
El trabajo es de peor calidad, se cobra menos, aunque los millonarios lo son más que antes.
¿Demagogia? Puede ser, pero con datos reales. Por eso no me creo que un comedor social no sea necesario en los tiempos que corren, aunque la demanda haya bajado. ¡Y ojalá nadie necesitara de él!
Hoy se habla en las noticias de la estatua que hay en Cataluña a Jordi Pujol. La señora que ha donado 2000 euros para que el comedor "Siempre Contentos" siga con vida, merece dos y sin derribo.
Pese a los pequeños "brotes" de optimismo, y con la sensación de haber dejado de tocar fondo, no podemos olvidar que hay gente que necesita comer y necesita de la caridad. A esa señora, y a todos los que aportan lo que puedan, ¡gracias! Ojalá todos fuéramos así y pudiéramos dar más de lo que damos, a ésta o a otras instituciones benéficas. Para mí, comer, aparte de una necesidad básica, es un disfrute. Por eso, que por mucho tiempo, la gente siga disfrutando de la comida.

17 septiembre 2014

El Cristo de las Angustias

No es el caso: el título del presente escrito no se refiere a ninguna talla de madera que preside la capilla de no sé qué iglesia. En la Plaza Mayor suelen concentrarse las personas y los grupos para protestar o reinvindicar cosas, y una de ellas, y desde aquí aplaudo la iniciativa, pide la conservación de nuestro emblema: el Cristo del Otero.
"La Otra Palencia" es el blog que le da voz a Alfredo Trigueros y que esconde entre sus líneas un perfecto tratado de cómo se encuentra la obra magna de Victorio Macho. Una obra colosal, que por su ubicación es difícil de vender a los turistas (aunque sigue siendo gratis), y a los que tampoco se lo ponemos demasiado fácil: "no sé por qué no le dan más publicidad", "sin GPS es complicado llegar", "apenas hay indicaciones", "no me gusta el acceso" o "poca gente" son los lamentos de algunos visitantes que, pese a todo, salen satisfechos con su visita, según dicen en Tripadvisor, casi el nuevo Abc de la hostelería 2.0.
Trigueros muestra con el detalle preciso de unas buenas fotografías las angustias de nuestro Cristo: fracturas, grietas, teselas perdidas o a punto de perderse, nariz y uñas rotas y desprendidas, y un entorno descuidado.
Con ello, suenan ridículos los 40.000 euros gastados en una iluminación que no ha gustado prácticamente a nadie, y para la que se han colocado unas estridentes vallas con las que proteger a los leds de los amantes de los ajeno más que para cuidar de la figura en sí.
El blog también resuelve uno de los misterios que, como palentinos, ronda por nuestra nuestra cabeza desde siempre. Y es que va a ser cierta la leyenda de que algún conocido nuestro sabe de alguien que sí subió hasta los ojos de la estatua por dentro. ¡Quién no piensa que sería magnífico poder volver a hacerlo!
Entre modernos molinos de viento en el horizonte más cercano, leds de colores y vallas propias de un módulo de prisión, no sería descabellado imaginarse a Macho revolviéndose en su tumba pensando en si no habría existido un cerro más lejano para levantar su estatua.

09 septiembre 2014

San Antolín son las personas

La segunda semana de septiembre nos devuelve a la normalidad, a la monotonía con la que unos cuantos nos sentimos tan a gusto.
Dejamos, pues, atrás los sanantolines donde el que escribe, personalmente, ha disfrutado como hacía tiempo, no necesariamente por el programa de fiestas, mejor que el del año pasado, donde toda peseta de más se nota, pero la clave ha estado por otro lado.
Las casetas de tapas, motor años anteriores, descarrilan por momentos: asumimos que nos dan cualquier cosa más bebida por 2,50 €. Pocos hosteleros piensan en la calidad y en sorprendernos. Tan importante creen que es llenarnos el buche con un "pan con algo" como ellos las arcas. Quizás, por eso, les hay que marcan los precios que les da la gana para las tapas no oficiales. Sólo que eso ya no es la original Feria de la Tapa, sino algo parecido a un "Despiporre Casetil", donde yo planto aquí el chiringuito, que veraneantes no me faltan.
Bienvenidísima la publicidad que encontramos en los programas de fiestas. Hasta el diseñador ha tenido problemas para maquetar y dejar hojas sueltas entre tanto anuncio donde se pierde la referencia del día en el que canta éste o exponen lo otro. Es más fácil buscar en la vieja guía de las Páginas Amarillas que saber cuándo actuaba Pastora Soler, o cuándo cerraba Expo-Aire. Programa en el que seguimos tirando del Calendario de Fútbol de Tercera División, entre otros menesteres, para engordarlo un poco, pero es costumbre desde hace muchos años y ya no nos sorprende.
Es una pena que el Mercado Medieval sólo pueda aprovecharse tres días, siendo una de las actividades más atractivas, aunque los comerciantes se quejen de que las ventas no son lo que esperaban.
Chapó por el sorprendente mapping, por la cada vez más populosa carrera de balsas o por el concurso de "Pes", arruinado por una banda de imbéciles a los que seguimos sin poner cara, pese a que, dicen, se les ha multado con 2.500 euros, si bien tampoco sabemos si lo han pagado sus padres o si han prosperado sus recursos.
Chapó por los conciertos; no por la brillante idea de poner fuegos desde Dos Aguas al mismo tiempo y que las explosiones se mezclen con las guitarras y baterías del escenario.
Chapó por el comportamiento de los jóvenes que quedan para beber por la calle de forma pacífica; no por quienes no tienen la idea de poner unos aseos portátiles para que la gente pueda hacer lo suyo en el lugar que corresponde.
Chapó por permitirles a los bares tener abierto hasta más tarde; no como en Madrid, que ya puede ser la Fiesta Padre de todas las Fiestas que los Municipales van ordenando el toque de queda a horas tempranas, y donde las Leyes se saltan con dinero.

Y chapó por San Antolín, el motivo por el que nos juntamos las familias y los amigos. Por ellos, unos sanantolines pueden ser los mejores del mundo, aunque no haya nada en el programa... Pero sabemos que siempre ayuda una buena verbena de más o discurrir para traer novedades, que siempre vienen bien para distraernos y animarnos esos días, que para eso las pagamos. ¡Viva San Antolín!

29 agosto 2014

De cafres y faltas de respeto

IMAGEN: Norte de Castilla
Sin haber posado todavía un solo pie en los sanantolines, leo con una indignación profunda la noticia de que no sé cuántos descerebrados se han dedicado a destrozar la mayoría de las esculturas con forma de P que estaban en la Calle Mayor.
Es la típica que pagaremos (aunque sea de nuestros impuestos) justos por pecadores. Es la típica por la que arrancarías los ojos a esa gentuza que utiliza el destrozo como diversión. Es la típica con la que se te ocurren mil barbaridades contra los infractores que, en el mejor de los casos, nunca sabremos quiénes son. Duele tanto como saber que, según su DNI, son mayores de edad.
Y duele por lo que representa en sí: es el trabajo de un puñado de artistas hecho polvo; es por ver por los suelos uno de los intentos por crear algo nuevo en fiestas; es el recordatorio de que convivimos con indeseables, con gente sin respeto. Y es la vergüenza que produce la situación en la que un grupo de pirados se lía a romper esculturas en pleno centro de Palencia, una tras otra, sin que nadie les haya dicho nada y sin que nadie haya podido hacer nada hasta que, se supone les sorprendió la Policía.
También me cuentan que el viernes ha amanecido con la terraza de un bar quemada. Y lo que no queremos es que, por cosas así, las restricciones vayan en aumento. Porque se puede beber en la calle estos días sin provocar molestias. Porque se puede desvariar sin meterse uno con los demás. Porque se pueden hacer mil cosas que nos diviertan sin hacerle mal a nadie. Porque por diez, veinte o cien inconscientes no merecemos algo peor. Y no vale la excusa de ir hasta las trancas porque para esos problemas existen rehabilitadores.
El vandalismo existe y seguirá existiendo. El problema es que no dejará de existir por la forma en que se trata: se detiene (o se intenta detener) a los culpables, se les sanciona económicamente o con trabajos, y ya está. Si son menores de edad (con 16 y 17 años lo son), ni te cuento. Nadie sabemos quiénes son los que se cargan lo que es de todos: aquí paz y, después, gloria. Seguirán con sus vidas, como nosotros con las nuestras. Unos sin educación, y otros, con la justa. Y así sucesivamente. Por eso nos encontramos con ciudades como la nuestra donde el vandalismo puede suponer entre 100.000 y 400.000 euros al año para las arcas municipales.
El respeto se aprende. Perderlo o carecer de él, a uno le sale barato en el sistema éste en el que nos movemos... A los demás, carísimo, y no sólo por el dinero.

18 agosto 2014

14 años dando noticias

IMAGEN: Seminario de Palencia
Al año que viene serán 15, que es un número más redondo, pero le leía a mi amigo Alberto Sanz a finales de julio que le era imposible no sentirse especial por ser un trabajador de Cope Palencia que lleva en la emisora desde que se abrieron las puertas... ¡Con lo que ha llovido por allí!
Tuve la inmensísima fortuna de hacer ahí mis primeras prácticas de radio en 2002. Una amiga mía me sugirió que preguntara, porque la emisora era nueva. Mi padre me vendió a Raúl y ese verano necesitaban a alguien de deportes porque Nacho se iba a centrar en El Norte. Me recibió Paco, el entonces director, que me dio un periódico de ese día y me metió al estudio a locutar. Detrás del cristal había un técnico con gafas, más bien serio, que supuse que sería quien me fuera a grabar. Mi padre, que me acompañó ese día, escuchaba atentamente desde el "hall" de la emisora: lo que viene a ser detrás de los biombos que esconden las mesas de la redacción de la puerta de la entrada. Paco me dijo que le gusté, que "aún no conozco a nadie a quien le haya comido el micrófono en todo el tiempo que llevo en esto" y mi padre me comentó que sonaba guay por la radio.
Hoy en día, sigo considerando ese pequeño estudio de la calle Modesto Lafuente un refugio donde charlar con buena gente, con amigos, y donde reencontrarme con la génesis de lo que hago ahora. Cuando me requieren Raúl o Carol en su [programa] local y se enciende la luz roja a veces me creo que al otro lado está Alfredo Merino, o Mara Santos, o Gonzalo Ibáñez. Me hizo muchísima ilusión adelantar el fichaje de Javi Navarro por el Palencia, procedente del Cádiz.
Raúl González ya estaba allí cuando yo entré y aunque era el jefe de informativos me fue de muchísima ayuda porque controla de todo. Es un tío al que su voz, con la que no puede ni una noche intensa de copas, le sentó ante el micrófono para ganarse las habichuelas. Le admiro tanto como a Alberto Sanz, el señor serio de gafas que luego resultó ser tan buena persona como profesional: aún no sé cómo fui capaz de hacer un programa sin relojes en el estudio. Me los prohibió porque "estás demasiado pendiente del reloj", me dijo. Y fue mi mejor capote cuando nos fallaron tres llamadas en directo y tuvimos que hacer un balance improvisado de lo que llevaba fichado el Palencia hasta ese momento. Menos mal que fue para cerrar el programa. Aquello me pareció un desastre, pero Alberto siempre te enseña qué gages se producen en esta profesión, cómo solucionarlos y con cuáles puede no pasar nada. Lo dicho: un profesional.
Tras el primero de mis dos veranos, me ofrecieron seguir durante el resto del año, pero tenía una carrera que seguir por delante en Madrid. Se quedó Caridad Frutos al frente, por poquito tiempo: su buenísima voluntad no le permitió seguir con algo que no la iba, como era el deporte. Espero que le esté yendo muy bien porque lo merecía.
Cope Palencia presume de haber podido "colocar" a gente como Virginia Areños, que fue redactora de Losantos y hoy produce informativos en Madrid; a Laura del Río, que acabó de corresponsal en Berlín; a Jorge Vicente Revuelta, que se fue a La Sexta Deportes... Y mucha gente que, por el camino, encontró lejos del periodismo un modo de vida mejor.
La vida no está siendo fácil para los medios de provincias, por la publicidad principalmente. Y porque a sus trabajadores se les aprieta más las tuercas. Y porque la espada de Damocles sigue con gesto amenazante. Luego está quienes creen que los periodistas, por lo general, "vivimos de puta madre". Maldita y bendita vocación... ¡Larga vida a Cope Palencia!

20 julio 2014

Palencia en un fin de semana (II)

Comer y cenar forma parte del plan de dos días en Palencia. ¿Tapear? Bueno, digamos que en las notas del Colegio, pese a los esfuerzos, sigue calificada con el clásico N.M. Palencia no es ni, de lejos, la sombra de León, Logroño, o Granada. De hecho, no existen guías de tapeo ni calles famosas por sus tapas. Hay bares donde te ponen algo. Y también bares donde no te ponen nada, donde un mosto es un mosto y un vino es un vino.
Hay dignos ejemplos que se empeñan en demostrar que la tapa funciona. Por ejemplo, el Rivera 13, que a partir de las ocho de la tarde no cabe un alma porque es de los pocos sitios donde te ponen una tapa gratis con la consumición, y con variedad para elegir. Con esa filosofía abrieron los bares de la zona de La Tejera, alejada del centro, pero con un ambiente sensacional con sus terrazas en verano. O los nuevos bares de la Plaza de la Alcoholera.
Más hacia el centro, suelen poner tapa gratis en La Fontana de Oro. O, de pago, pero a buen precio, tienen fama los huevos rellenos del bar Perico, las tapas del Bar Casero en la Calle Mayor, o recomendables las raciones (baratas) de mejillones con salsa "escoceeeeeeesa" de La Mejillonera. Sí suelen poner algo de picar los sábados y domingo por la mañana muchos bares, a la hora del vermut: medio sandwichito y unas patatas de bolsa.
Se puede comer en plan caro: Asador la Encima (famosa tortilla de patatas y lechazo al horno), Casa Lucio (tradicional, buena elaboración), La Traserilla (buena comida, mezcla de tradición y modernidad), Chapó (buena comida, por lo general). Se puede comer en plan más modesto: tablas en la terraza de la Cervecería Flandes, tablas y buena comida en Los Candiles, pizzas originales en la Kuró... MiNube o Tripadvisor dan buena cuenta de un montón de sitios para comer o cenar.
Todo lo que no se ha conseguido (aún) mejorar con las tapas, se está consiguiendo por la noche. Escribí hace poco al respecto. Quienes buscan tomar una copa buena en un sitio chulo, se puede ir a cualquiera de los dos Y un Cuerno, al Pharaón, al Dana, a los reformados Blue Velvet y Barsket... Se puede disfrutar de buenas cervezas en el Universonoro (decorado con temática de El Principito), en el Clan Celta, en el Auténtico... Recomendables las cervezas locales Bresañ y Torquemada, aunque no las tienen en todas partes. Y, en verano, por supuesto que merece la pena pasarse por la zona del Seminario. Una plaza llena de bares con terrazas: para un plan tranquilo.
Estamos en la época del año que más merece la pena para acercarse a Palencia. El buen tiempo le sienta bien a esta ciudad tan castellana que merece la pena conocer y en la que, con trabajo, merece la pena vivir.

19 julio 2014

Palencia en un fin de semana (I)

Se puede visitar Palencia en un fin de semana. Es una capital perfecta para la típica escapada de dos días. Pareja joven que quiere echar el 'finde' fuera sin necesidad de coche. Desde Madrid se llega en tren en menos de dos horas por 48 euros. Y, más barato, con Alsa, en autobús, aunque ya hablamos de casi tres horas y media. Y desde cualquier capital de Castilla y León, sin problema.
Las dos estaciones son céntricas y se puede llegar a cualquier hotel/hostal andando, aunque un taxi no debería cobrar más de 6 ó 7 euros.
Los alojamientos no son caros: por menos de 50 euros hay habitaciones decentes. Y por poco más, se amplía mucho la oferta. Perfecto para una noche.
Palencia es como una película que se va a ver al cine sin haber visto el trailer: al final, sorprende. Leí en una vieja guía de viajes que lo de la 'Bella Desconocida' que se aplica a la Catedral vale para toda la ciudad.
Se debe visitar la Catedral: está entre las más grandes de España, tiene arte a espuertas en su interior y la cripta subterránea, de origen visigótico, es única. Desde esa cripta del siglo VII, hasta la famosa gárgola del fotógrafo, del siglo XX, el monumento es expresión pura de la historia. Por 2 € la entrada, merece muchísimo la pena.
También se puede visitar San Miguel, la iglesia donde, dicen, se casó el Cid Campeador. Su torre con almenas la hace especial; o la Iglesia de Las Claras, con un Cristo cuyo realismo impresionó al mismísimo Unamuno y da pie a habladurías como que las monjas le cortan el pelo y las uñas, aunque la última restauración le quitó parte de ese patetismo. Y San Lázaro, San Francisco, San Pablo... Por iglesias antiguas no va a faltar.
Visita obligada debería ser también el Cristo del Otero, uno de los más altos del mundo. Lo de Río, a los palentinos, nos sorprende menos. Es del siglo XX y está en lo alto de un cerro. Sin coche, se puede aprovechar para subir a última hora de la tarde del sábado: el atardecer es muy recomendable. Si no, hay autobuses que suben desde el centro hasta el barrio y, al menos, ayudan a que el paseo se haga más corto. El Cristo impresiona a medida que se va ascendiendo, y la panóramica desde allí da para abstraerse del mundo. En los pies del Cristo se abrió un museo que explica parte de la obra de Victorio Macho, su autor, y que tiene en Toledo su mayor legado.
El Museo Casa del Cordón explica parte de la historia de la ciudad, y contiene restos arqueológicos. La Calle Mayor es la expresión pura de la sociedad de los últimos 200 años de historia de la ciudad, donde vivían "los ricos" y donde se instalaban los comercios principales de Palencia. Ahora, es el mejor centro comercial que tenemos. Salvando los típicos "Zaras y Berskas", existen muchos comercios locales, además de cafeterías y demás: recomendable los sábados por la mañana porque por las tardes cierran muchas de las tiendas. La Plaza Mayor tiene vida durante todo el fin de semana. Sólo duerme, como suele ser habitual, a la hora de la siesta. Para pasear, el Parque del Salón de Isabel II, o el Parque-Isla Dos Aguas son recomendables para soltar un rato las piernas ¿Sitios para comer y salir de copas? Desde luego que hay...