Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

31 agosto 2015

Pregón de aspecto mejorable

No sé si acabarán siendo mejores o peores Sanantolines que el año pasado, dependerá en parte de la lluvia, pero hay que decir que el arranque oficial de 2015 tuvo algún problemilla.
A un excelente pregón literario el viernes, el sábado a mediodía le siguió un atrevido pregón popular. Tan bien estuvo Daniel Landa, con buena acogida y excelente crítica, como Sara Bayón. Para no estar habituada a hablar en público, la seleccionadora española de gimnasia rítmica estuvo alegre, espontánea, palentina y valiente: no es fácil querer hacer bailar a una Plaza Mayor... bastante vacía, y no creo que fuese por que La 8 lo diese en directo. Pese a todo, entretuvo y apostó por algo muy personal.
Pero, lo dicho: no acompañó el ambiente: un sábado a mediodía mucha gente trabaja, otra aprovecha para comprar y los comercios apuran sus últimas horas antes de cerrar el fin de semana.
Que, por el calor y la 'torrija' de sol, la sombra de los soportales se cotizase al alza, no quitó para ver que la asistencia de palentinos quedó lejos de la de otros años y el aspecto de la Plaza tirase a pobre.
Que, por haber huecos, los hubo hasta en la zona reservada para las peñas. El calimocho y la cerveza fría, si es que los cachis aguantaban, estaban más justificados que nunca. ¡Olé por los que sucumbieron al chaparrón de sol!
Más allá de todo, y quiero pensar que fue en un arrebato de ilusión y ganas de pregón, hablar de 'aspecto inmejorable' fue un desacierto como lo ha sido cambiar algo que funcionaba bien: el día y, sobre todo, la hora del pregón popular que con su '¡Viva San Antolín!' pone patas arriba la ciudad desde su corazón y que, a menudo, nos deja estampas con más gente.

19 agosto 2015

#SanAntolin15

Leí hace unos días la cuenta a @SomosPalencia, entre algunas más, comenzar a calentar las Fiestas de San Antolín con un hashtag: #SanAntolin15.

Según los políticos que las organizan, incluso cuando las fiestas no han tenido nada de nada, el balance siempre es positivo "si la gente sale de casa".
¿Por qué no optar para interactuar entre Ayuntamiento y palentinos a través de las redes sociales? ¿Por qué no fomentar hashtags como ése para poder recoger todo lo que la gente quisiera comentar sobre las fiestas?

Las redes lo revolucionan todo. Los móviles nos cambian hasta la forma de caminar por las calles, con el cuello encogido, pendientes de alguna conversación de whatsapp, y despistados hasta cuando cruzamos una calle.
Lo tenemos que contar todo en Instagram, en Twitter, en Facebook. Tenemos que hacernos fotos de fiestas, de mojitos, en la playa, cuando comemos y hasta cuando nos despertamos. ¿Por qué no aprovechar ese potencial en un momento en que la gente quiere pasárselo bien?
El Ayuntamiento propone y el pueblo dispone. ¿Que una caseta te ofrece una ridícula tapa de no sé qué y te ponen malas caras? Tuit. ¿Que se acumula la mierda en el parque que tienes al lado de casa? Foto y tuit. El valor de lo que se dice en Tripadvisor acaba teniendo más efectividad que una hoja de reclamaciones, y a mis experiencias personales me remito.
Y ya no sólo por opinar sobre lo que se hace, sino como vía para hacer propuestas. El Ayuntamiento de Madrid ha abierto vías de comunicación de incidencias tanto en su página web como en Twitter, donde cada sugerencia o reclamación tiene un número asignado, y funciona con bastante efectividad.
Quizás las fiestas pudieran ser un punto de prueba para instalarnos en nuestros dispositivos móviles el Ayuntamiento 3.0, el de la interactividad.
Dicho lo cual, firmo que #SanAntolin15 llegue a ser 'TT', por algo bueno, alguno de estos días que espero con muchas ganas.

04 agosto 2015

帕倫西亞

Si pones Palencia en el traductor de Google sale algo que suena a Palensía y se escribe tal cual reza el título.
El verano es un período tranquilo en cuanto a noticias, pero dada la cantidad de 'chinerías' a las que tengo que enfrentarme estos días hablando del Real Madrid, del Atlético de Madrid y del Rayo Vallecano en Deportes Cope, me llega a llamar la atención que la prensa local destaque que cerca del centenar de chinos llegan a nuestra ciudad este verano para aprender español.
Y no es que se diga que los chinos tienen futuro en España, es que los chinos ya forman parte de la normalidad de España... o peor para nosotros: empezamos a formar parte de China.
Nuestros padres lucharon por que aprendiéramos inglés, después de que ellos se empaparon, en el colegio, de clases de francés. Y alguien nos venía diciendo que el futuro era el chino, que conquistarían el mundo. "¿Los chinos? ¡Si no son occidentales!"
El caso es que ya han entrado en nuestras tiendas de barrio, en nuestros bazares de los 'veinte duros', en nuestros bares para dejar tiritando las tragaperras... y ya van entrando en nuestro fútbol, en nuestra deuda, y acabaremos hablando chino mandarín. O chino 'naranjito', que es como más español.
No hay cuidad sin su tienda de "Alimentación" ni sin su restaurante chino, por más que la leyenda de que sirven carne de perro nunca les abandona, aunque Alberto Chicote aún no ha visitado ninguno.
En Palencia, la 'china de las rosas' de las noches de fin de semana es tan popular como el mismísimo Fernandito, el Librero.
Sin hacer ruido, sin saber muy hablar nuestro idioma, sin saber muy bien si pagan en sus locales todo lo que deben pagar al Estado, y sin saber realmente cuál es su forma de trabajar, se van colocando en nuestras vidas. 
Lo vi en mi barrio madrileño de adopción, Aluche, hace pocos días: panadería que vende pan normal. Madre con niña de unos 7-8 años dentro. La madre pide una barra normal. La niña rompe a llorar y a patalear contra el mostrador porque "papá me había prometido pan del chino". La panadera le ofrece una barra de "pan de horno"... recién descongelado, como del chino. Pues ni con ésas. Algo estamos haciendo mal. De locos.

30 junio 2015

El cristo encarcelado


La imagen en sí de ver al Cristo como encarcelado impresiona. Es un "¿Qué le están haciendo?" Es como sentirnos huérfanos de nuestro símbolo durante unas semanas.
Sin embargo, cuando vuelva a lucir con más esplendor que antes, sonreiremos satisfechos. Entretanto, ¡benditos tiempos los de las Go-Pro y los andamios del siglo XXI! Las imágenes que nos ha regalado esta restauración son únicas. Si bien no era raro que algunos chiguitos subieran hasta los pies, porque existen fotos, incluso en color, queda totalmente descartado que se pudiera ascender hasta su interior y, por supuesto, aquella idea, que habría sido preciosa, de poder contemplar Palencia desde sus ojos.
Dicen los expertos en fotografías que los planos contrapicados engordan. Quizás por eso hemos pensado que a la cabeza podían subir unos cuantos de golpe, cuando ha quedado demostrado que difícilmente cabe una sola persona.
De todas las operaciones que se han realizado en los últimos años, ha sido la que, seguramente, Victorio Macho agradece más desde donde esté. Ya comentamos que las luces fosforitas y las rejas de Alcatraz deslucen la esencia original y que, tal como dicen los más críticos, ya sólo faltaría mejorar y limpiar los entornos.
Sigo sintiendo envidia sana de Almudena Trigueros, profesional de Canal 8 que después de grabar Palencia desde lo más alto de la Catedral, ahora nos regala algunas de las imágenes que, quién sabe, cuántos habrán podido ver con sus propios ojos. Una privilegiada.
Dicen que pronto habrán terminado de sacudirle el polvo a nuestro Cristo y dejarle guapo hasta la próxima función. El resultado, creemos, habrá merecido la pena. La memoria de uno de los palentinos más ilustres de nuestra Historia seguirá a buen recaudo y su obra seguirá vigilando desde lo alto del cerro.

23 junio 2015

Con bufandas y banderas...

Sigo admirando, además porque vivo muy cerca de él, el nuevo estadio de La Balastera, pese a que la mayoría de mis recuerdos siguen anclados en la vieja.
"¡Quillo, quillo, ¿eso qué es, Anfield?", me decía mi compañero algecireño Pablo 'Sudoku' cuando vio la foto del estadio, de noche, que tengo en el fondo de pantalla de mi cuenta de Twitter.
Presumo de estadio moderno, me gusta la estampa de 'Champions' que nos ofrece y sueño con ver (¿y por qué no cubrir?) algo muy grande dentro de él. Junto al nuevo Parque Comercial, nos da una pincelada de avance.
Me acuerdo cuando se decía, como argumento a favor, que la construcción de un estadio nuevo haría lo que en otras ciudades: impulsar al equipo que juega en él a lo más alto. Al final, el tiempo ha demostrado que no son variables directas. Véase el caso de nuestra ciudad vecina, donde el Reino de León se levanta como un coloso en la entrada de la ciudad, según se llega en bus o tren desde Palencia, y donde ver un Cultural - CF Palencia de Copa pareció elevar el nivel de un partido de primerísimas rondas. Sin embargo, la Cultural ha pasado las de Caín para evitar su desaparición y sigue sobreviviendo con dignidad. ¡Ya nos hubiera gustado a nosotros! Eso sí, la selección absoluta ya se ha dejado caer alguna vez y quién le diría a su constructor que tras sus muros, Piqué iba a sufrir la primera gran pitada en contra de su propia afición.

Era una incertidumbre ver qué aspecto tendrían las gradas de la Nueva Balastera en el play-off de ascenso a Segunda B del CD Palencia. Tiene afición fiel, pero no se puede comparar con aquellos play-off contra el Caudal, Viveiro, Alcalá, etc, etc.
Me dijo un palentino aficionado al CF Palencia al que conocí hace poco tiempo por circunstancias que no vienen al cuento, que "es que ése es el equipo de Villegas" y por eso no simpatiza. Sus detractores suelen acabar mencionando al ex presidente del equipo morado. 
Por la radio, en la redacción, aún muchos oyen hablar de éste CD Palencia Balompié creyendo que es el CF Palencia de toda la vida, el que se debatía entre la Tercera y la Segunda B, sin haber vuelto a repetir la gesta de la Segunda División de comienzos de los 80', muy a pesar de que se hizo alguna llamada a Palencia en El Partido de las 12 para llevarle a España el grito de S.O.S. que acabó formando parte de la historia.
El futuro sigue siendo extraño porque, en el presente, me sigue pareciendo que no existe la unanimidad, el 'todos a una' con el deporte que más mueve y que no hace mucho tiempo llenaba La Balastera de gritos de "¡Palencia, Palencia!", donde lo importante era el nombre que representaba a una ciudad y donde los palentinos, aunque no acudieran en pleno invierno a un partido contra la Hullera, se sentían representados.

04 junio 2015

En Palencia, no pitamos el himno

IMAGEN: ArteSacro.es
Después de escuchar al Secretario de Estado de Seguridad, parece que haya que estar preparado por si, casa por casa, llaman preguntando.
El himno de Palencia, ya les diría yo que, por supuesto, en mi casa no lo pitamos. Y el de España, tampoco.
A veces, pienso que el debate, si es que lo ha habido, entre silbadores y no silbadores después de lo vivido en la final de la Copa del Rey suena tan ridículo como lo fue la imagen que España dio al mundo exterior. A los que viajan con frecuencia al extranjero luego les preguntan por estas cosas.
El himno, el más nuestro, el que llegará más pronto que tarde al centenario, se siente o no se siente. Quizás tenga que ver con que los que sentimos Palencia, respetamos nuestros símbolos y, además, contamos con la suerte de tener un himno bonito y con el que nos identificamos.
Espero y deseo que siga enseñándose en los colegios. Y no sólo el himno. La mejor forma de respetar algo es aprender y dejarse llevar por la curiosidad. Seguramente, también por eso, porque me educaron con ella, ahora mismo soy un loco de Palencia.
Tampoco estamos obligados a que nos guste todo, pero ya que estamos en el mismo saco, y sabiendo de respeto, nos evitaríamos muchos problemas. Querer vivir en el enfrentamiento y, sobre todo, la provocación, suelen ser síntomas de inferioridad y hasta de miedo, aunque se aparente lo contrario.
Al final, sin querer queriendo me meto yo solo en la discusión que antes criticaba, en vez de hablar de lo que quería: de nuestro 'Dios te salve, Palencia querida', de letra acertadísima, que suena todos los años en diversos actos, que todos los palentinos sabemos y que hemos escuchado varias veces a lo largo de nuestras vidas. Quizás, por alguna de aquellas cassetes que regalaba Caja Palencia, y ahora con Internet ni te cuento, el himno no faltaba en cada casa. Que, dicho así, esto parece la Palencia de Kim Jong Un, pero nada más lejos de la realidad. En nuestro carácter de capital pequeña de provincia pequeña, va el sacar pecho por lo nuestro bien hecho porque, si no, nadie lo hace por nosotros.
Cuestión de orgullo y sentimiento, con el respeto máximo hacia quien todo esto se la resbala. Guzmán Ricis y Garrachón Bengoa, a día de hoy, se sentirían tan orgullosos del mimo con el que guardamos su obra como avergonzados de quienes silban un himno, el que sea, del pueblo-estado-nación-tierra-país-planeta que representa y que no sea malo, aunque dentro se hagan cosas mal... como en España.

25 mayo 2015

Ser ganador o sentirse ganador

En plena ebullición electoral, el 24M parece que nos relega a Palencia a un segundo o tercer plano de actualidad, recordándonos que 'Palencia is different', y que siempre hemos sabido sacarnos solos las castañas del fuego.
Los resultados de las elecciones municipales tienen que ver y no tienen que ver con el cambio que han promovido acertadamente Ada Colau en Barcelona o Manuela Carmena en Madrid.
Lo que tiene que ver con el resto de España y con el sentir de los grandes partidos es lo que se refiere a los actores del bipartidismo: PP y PSOE. Sus resultados, en términos absolutos, no son malos: primera y segunda fuerza respectivamente, y durante el recuento, empatados a veces. Sin embargo, son muy malos si los comparamos con los de otros años porque pierden votos y pierden concejales. Qué peor para un político que dejarse por el camino la confianza de los ciudadanos.
Polanco es ganador, pero lejos de hace tan sólo cuatro años. Miriam Andrés, supongo que para ser debutante, no da por malas sus cifras, pero son dos ediles menos en un Ayuntamiento de 25.
El ganador moral fue Juan Gascón. Con el traje de 'Ganemos' ha evitado en casa la debacle de la marca IU en España. Gascón ha sabido renovarse y aliarse en vez de morir, y ha sacado 4 concejales frente a 1 que tenía la legislatura anterior. La 'llamada al cambio' ha tenido su pequeño efecto en una capital muy de costumbres. 
El otro ganador moral, evidentemente, es Juan Pablo Izquierdo. Con un concejal menos que Ganemos, tiene en su mano la llave del poder con la que Polanco puede repetir alcaldía. 
Y para muestra clara de que "ganar" y "sentirse ganador" no son lo mismo, tenemos el ejemplo de nuestra vecina Valladolid, donde De la Riva, el hombre del ascensor, está digiriendo su victoria con una buena dosis de Almax: «Los perdedores se reunirán para cambiar cromos».
Lo que en Palencia se parece también al resto de España es que la ciudad ha dicho 'no' a una mayoría absoluta y obliga a los partidos a hablar, a escucharse y a entenderse, tres palabras muy propias de una democracia.

05 mayo 2015

Sin sondeos y sin pajolera idea

IMÁGENES: Ayuntamiento de PalenciaMIR
Prometo que hasta el momento de escribir estas líneas no he visto un sólo sondeo sobre las próximas locales en Palencia o algo que se parezca. Si bien es verdad que el no estar ya empadronado, no me ha hecho andar muy afanoso en la tarea de buscarlos, si es que los hay.
Debo decir que, por primera vez, y visto lo visto recientemente, no tengo ni pajolera idea de lo que pueda pasar. Quizás, en las anteriores, la victoria del PP era previsible, pero no hasta el punto de lograr una mayoría tan aplastante. Lo mismo que absolutamente nadie en este país predijo los cinco escaños que Podemos se embolsó para Europa.
Cuando lo habitual desde 1991 es que gane el PSOE, no me resultaría extraña una segunda victoria, no tan abrumadora, desde luego, de Alfonso Polanco. Recién llegado al poder, con la ventaja de ser desconocido para el pueblo, se aplicó el teorema de la Herencia Recibida impuesto por Génova para los suyos. Y parece que, una vez pasada la época de recortes, se han hecho algunas cosas... O quizás es que no había tanto por recortar y por eso se han podido llevar adelante. 
Diría que la "normalidad" ha sido el patrón de los últimos cuatro años, con permiso del lío que montó Vanesa Guzón, pero la sangre, que no llegó al río, se secó hace ya tiempo, lo que no quita para que ahora sean objeto de comidilla algunos de los fichajes del PP palentino para la temporada 2015-2019.
Con cuatro años relativamente "normales" (y eso es novedad, corriendo los tiempos que corren), más allá del trabajo que da Palencia en el día a día (véase hacer obras, cambiar alumbrado, transporte público, organizar fiestas, controlar impuestos, etc, etc, etc), enfrente se colocan Miriam Andrés, bajo la bandera del PSOE que tantos años convirtió la ciudad en un auténtico fortín socialista; y Juan Gascón, número uno de una Izquierda Unida tan venida a menos por efecto Iglesias que, como en muchos otros sitios, se ha visto en la necesidad de congregarse en plataformas de neo-partidos de izquierda, izquierda, y saldrá con Ganemos.
Mucho me temo que la debilidad de Rosa Díez arrastrará, irremediablemente, a Julio César Pérez Carrillo, si es que alguna vez el partido magenta ha tenido opción clara alguna; que Partido Castellano-Tierra Comunera y Falange Española sacasen algún escaño se pagaría una barbaridad en las casas de apuestas; y me queda la duda de si Juan Pablo Izquierdo saldrá beneficiado por el empujón de Albert Rivera.
Con todos ellos a punto de formar en la parrilla de salida, salvo sorpresas, nos espera una campaña interesante y con dos favoritos (¿tal vez un 60-40?) para la victoria. Los pactos harán el resto.

10 abril 2015

¡Vótame, chacho!

IMÁGENES: Capturas Youtube
Pienso que en el Pan y Guindas, si no hubieran existido los gitanos, habría que haberlos inventado. Porque mi barrio tiene -o tuvo- una identidad tan propia que es imposible imaginárselo de otra manera.
La mayoría de familias vivieron -dicen que ya no quedan tantas- en una torre que hay cercana al Ciudad de Buenos Aires: era la "torre de los gitanos". Siempre me dio cierta envidia pensar que con que salieran a las 14:59h. de casa, llegaban puntuales a clase en el turno de tarde. A veces, el panel de premios del 'No te rías que es peor' nos hacía apurar más de la cuenta.
Natalia fue una de mis primeras compañeras de clase de raza gitana. También lo eran Sara y Juan Diego... ¡Gran Juan Diego! El caso es que Natalia, una niña simpática con unos ojos enormes (¡y qué guapas son muchas gitanas!), casi nunca iba a clase por la tarde. Hablamos de 2º de EGB... Cuando doña Pilar pasaba lista y ella no estaba para levantar la mano, el resto decíamos a coro: «Está en la vendimia».
Era fácil que, en cada clase, hubiese dos o tres alumnos de raza gitana. Y había de todo: desde el típico bromista, hasta el que duraba sólo los primeros días, no hablaba con apenas nadie, y luego dejaba de venir al colegio. Pero como ese tipo de cosas no eran sólo de los gitanos, todo transcurría dentro de la normalidad poligonera.
Si te pedía dinero alguien por la calle, podía ser un gitano... Y podía no serlo.
Sólo tuvimos problemas de verdad cuando el Alcalde de aquellos tiempos, Marcelo de Manuel, trasladó al bloque de familias de "La Campanera" a vivir próximos al cementerio. Entonces, eran frecuentes los chismes sobre robos, pequeños atracos en aquel bar o en alguna panadería. En el barrio, que estábamos de vuelta de todo, se produjeron aquellas manifestaciones en las que se voceaba lo de "Integración, sí.  Guetos, no". Y doy fe de que aquello no se hizo contra unos gitanos, sino contra gente marginal conflictiva. Los propios gitanos del barrio "rajaban" de aquellos.
De acento distinto y de culturas diferentes, nunca se ha tratado de que payos y gitanos seamos iguales, sino de convivir con respeto. Y algo no ha debido de salir bien cuando ahora plantean la necesidad de salir representados en el Ayuntamiento de Palencia en las próximas municipales para defender "los intereses de las minorías étnicas, especialmente de raza gitana, y de las personas más desfavorecidas".
Quizás pase como el "Partido Independiente Rumano" que se presentó en su día en varias localidades españolas. Siempre que se presenta un partido nuevo, nace por unas necesidades que no se consideran cubiertas. A partir de ahí, chapó por quienes se lanzan a utilizar las herramientas que hay a disposición de todos. Las firmas y las críticas vendrán a partes iguales. Luego, el tiempo y las ganas de cada parte de solucionar los problemas, hace el resto. 
Imaginando esta situación en ese Polígono de los 90, se me viene a la mente un "¡Vótame, chacho!", que acabaría siendo tema de tertulia y parodia en muchos rincones, incluso en los propios rincones gitanos.

31 marzo 2015

Historial asqueroso de un alérgico asqueroso

IMAGEN: Nivel de pólenes en Palencia (SEAIC)
De siempre me decían que Palencia no era de los mejores sitios para que viviéramos los alérgicos asquerosos cuyo cuerpo reaccionaba ante todo lo respirable, fuese asqueroso o no, fuese la época que fuese. Que cualquier sitio de playa era mejor. Ahora es peor cuanto más al sur de España, pero resulta que en Madrid, en el centro, la contaminación no ayuda. Antes eran gramíneas, hongos ambientales, luego fueron los pólenes y me imagino que ahora también.
Ahogos, ahogos, ahogos, alguna noche en urgencias, pruebas, ventolines, inhaladores varios y algunas notas al profesor de "Educación Física" para que lo supiera. Si don Luis hubiera hecho controles anti-dopping a sus alumnos, yo estaría suspendido de por vida. Eso, como infancia.
En la adolescencia, con su "pre-": vacunas, vacunas, vacunas, revisión, vacuna, revisión, vacuna. Y mucha pasta para las farmaceúticas. Siento no acordarme de los médicos por los que pasé. Uno me decía que quitáramos al gato de la casa; otro, que volviera el año que viene; otro, más de lo mismo: análisis, pruebas, análisis, pruebas. El camino por el Hospital Río Carrión me lo sabía de memoria, incluso cuando cambiaron la consulta de "alergias e inmunología" de sitio. Tan sólo recuerdo al doctor Zapata, el primer médico que me atendió, que hablaba con una rapidez extraordinaria, que a mi hermana la curó en relativamente poco tiempo de sus alergias a los E- y los C- y demás letras y números de los alimentos industriales y que, desgraciadamente, saltó a la fama por un mal diagnóstico, cuando ya no trabajaba en Palencia. ¡Ah, y también -¡cómo olvidarlo!- a aquel practicante en prácticas que me hizo el brazo polvo intentando dar con la vena de la que saliera sangre y que nada más me preguntaba que de qué equipo era para calmar mis lágrimas!
Justo antes de venirme a estudiar a Madrid me dieron un "alta provisional" porque después de varios años, parecía estar bien. Pero volví a caer. Un año de gramíneas asesinas me dejaron KO. Entonces, un centro público de salud pública me mandaba a un centro concertado de alergias concertadas. Pasado el tercer año de consulta, me derivan al Clínico público, que es el que me corresponde y que tengo a 50 minutos en transporte público (llego antes andando, con zapatos privados, al Río Carrión desde Madrid) y donde me dicen que empezamos de cero porque "no estamos de acuerdo con los métodos utilizados en el Centro concertado".
Y vuelta la mula al trigo, que en grano, su polvo me daba alergia: medicamentos, vacunas, picores de ojos, ventolines, pruebas, vacunas, vacunas, revisiones, revisión, y otra más... Para que llegue otro mes de marzo y me vea escribiendo unas líneas después de estornudar unas cuántas veces, frotarme tres veces los ojos, sonarme la nariz, recordar que la semana que viene tengo que ponerme la vacuna mensual y que todavía quedan varios meses hasta que llegue el verano, donde tengo revisión y supongo que también pruebas, pruebas... Los alérgicos me entenderán. Los no alérgicos, nos habrán padecido.

24 marzo 2015

La ilusión de nuestro fútbol

FOTOS: Deporte En Palencia y SeFútbol
Son buenos tiempos para nuestra lírica futbolera muy a pesar de que, en pensamiento y sentimiento, los más nostálgicos (y exiliados) seguimos echando de menos aquellas tardes de vieja Balastera.
El caso es que el fútbol palentino está de dulce. ¡Cuántas veces, por aquel último largo peregrinaje en Tercera, habríamos firmado una temporada como la de ahora!
El nuevo CD Palencia huele a ganas de ascenso. Sigue en su empeño de crecer a estirones al tiempo que trata de contagiar la ilusión a una ciudad que aún no le ha terminado de hacer suyo y en la que, como ha solido ser habitual, preocupa bastante más si gana o pierde el Real Madrid.
El Cristo Atlético, lejos de pasearse vestido de Cenicienta, saca el orgullo de barrio para demostrar que en la capital hay materia prima de sobra y le hace más fuerte aún al color morado palentino. Siempre suena mejor cuando mi compañero Fernando Evangelio, en el repaso de "equipos representativos de capitales de provincia que no tienen representación en categoría superior" a la Tercera, habla de una victoria del "Cristo Atlético de Palencia".
A pocos kilómetros, el CD Becerril sigue demostrando que la Tercera le sienta bien. Reforzado por algunos buenos futbolistas de la capital, el joven equipo terracampino tiene agallas de sobra para soñar alto y mantenerse en el aire sin miedo al desplome. Su brillante arranque no parece casual y nos está sorprendiendo a todos.
La gente, los compañeros, me preguntan qué hacen dos equipos palentinos en la misma categoría, y hay quien me dice que esos inventos no tienen ningún sentido. Ni siquiera sé qué sería mejor para nuestra ciudad, pero sólo sé que los involucrados en los tres equipos están dando muchas satisfacciones esta temporada.
Mientras tanto, se nos desvían los ojos estos días a Las Rozas. Nos enorgullece tener a Sergio Asenjo en el cuartel general de 'La Roja'. El fútbol es justo con uno de los que fue, en su día, uno de los mejores porteros jóvenes del país, que vio truncada su carrera con una grave lesión de la que salió con fuerza hasta volver a su nivel 'top'. Para Palencia, será todo un acontecimiento que un palentino, después del mítico Isacio Calleja y del guardense Chus Landáburu, se vista de corto para defender la camiseta nacional.

26 febrero 2015

Por media hora no va a cambiar nada

Leo con atención los artículos que el bueno de Óscar Herrero ha escrito recientemente sobre una de las cuestiones que más va a dar que hablar en las próximas semanas.
Adif sigue haciendo pruebas de algo que no sé si será bueno, muy bueno, regular o nos va a dejar con el mismo frío en invierno y sin más calor en verano.
En este artículo, titulado "Los AVE, para el verano", se habla de los sueños de los que se frotan las manos con la llegada de nuevas empresas a nuestro suelo industrial, menos pérdida de población, un crecimiento en el número de usuarios entre Palencia y Madrid, más empleo, más posibilidad de atraer turismo o aficionados a las compras... Algo que, en teoría, nos beneficia a todos. Algo así como una especie de Mister Marshall del Ministerio de Fomento.
No digo que todo eso no vaya a ocurrir, pero seamos prácticos y sensatos. Hace diez o doce años, la gente me decía que viajar en tren a Palencia era barato. Lento, también: más de tres horas. A los viajeros que veíamos el Talgo como un tren para gente con más posibles, la llegada de los Avant rápidos, nos quitó la opción de viajar en los Regional Express, hoy meramente testimoniales. Evidentemente, todo se encareció: un Intercity, hoy, cuesta 48 € (ida y vuelta); un Alvia, 62 €. ¿Cuánto va a costar el AVE?

Vale que, en un intento de que la mayoría del pueblo español no dé la espalda a una infraestructura carísima, el Gobierno ordenó la existencia de algunas tarifas "promo", centradas especialmente en aquellos trenes que tienen más riesgo de ir vacíos. Está claro que quien se quiera hacer el fin de semana completo en Palencia va a tener que pagar el 100%, salvo que esté metido en alguno de los grupos de whatsapp de las "tarifas mesa" o sepa moverse por foros de internet.
Eso, sin hablar de la competencia: las páginas para compartir coche (por 12 €puedes hacer el trayecto) y las tarifas de ALSA, que ofrecen billetes de ida de hasta 5 y 9 € aunque haya que comerse casi 3 horas y media de carretera.
Teóricamente, pudiendo hacer, desde hace tiempo, Madrid-Palencia en 1h 50m, ya deberíamos notar algo de esos efectos tan beneficiosos de los que hablan. Me pregunto qué nos va a aportar hacer esa distancia en apenas 30 minutos menos a un precio mayor.
Recuerdo cuando me decía, once años atrás, un estudiante vallisoletano, hoy director general de una gran empresa, que las previsiones más optimistas cifraban la población de su ciudad en 900.000 habitantes con la llegada de la Alta Velocidad. Nada más lejos de la realidad: desde 2004, la pérdida de población ha sido constante en la capital de nuestra Comunidad Autónoma, en la que la estación, sorprendentemente, se mantiene integrada en la ciudad.
No se trata de no ser optimistas, pero tampoco nos vamos a crear falsas ilusiones. El dinero ya está gastado, dejemos que el AVE vuele a sus anchas y que lo aproveche quien mejor  sepa hacerlo. 
Óscar, afila la pluma porque te quedan páginas por delante.

16 febrero 2015

Nos deja un currante

En Palencia se respira mucho luto. Y lo puede asegurar con certeza un 'exiliado' a 240 kilómetros de distancia, al que le llegan por las redes sociales, los periódicos on-line y los programas de radio las lágrimas de quienes lloran la muerte, tan repentina como triste, de José María Hernández.
Siendo él un hombre con tanto trato con la gente, no soy yo el más adecuado para hablar de su figura, pues apenas nos saludamos una sola vez. Si queremos saber quién era, baste con oír a sus familiares y conocidos, entre los que se encuentran los compañeros de la prensa local que tan bien han lidiado con una jornada difícil para cualquier periodista de provincias.
Mientras España avanza con sus entresijos del día a día, Palencia ha tenido que detenerse con un crespón negro en el brazo. En los sitios pequeños, estas cosas afectan.
Insisto en que no conocía al Presidente de la Diputación más que de la actualidad y su trabajo, como, supongo, muchos palentinos, lo que no quita para que cada uno, como seres empáticos, nos pongamos en el pellejo de su mujer o de amigos, intentando entender la dureza de una muerte contra pronóstico.
Explica uno de sus amigos, Carlos Martín Santoyo, que el viernes recibió un mensaje de su amigo Chema diciéndole que había ido a urgencias por una fiebre alta. Apenas dos días después, el desenlace fue fatal.
Es ley de vida que las cosas importantes cambien de un momento para otro: un solo chispazo puede encender una revolución o causar una tragedia.
Recomiendo, por cercanía con ellos, el especial que han hecho este mediodía mis compañeros de Cope Palencia (1ª parte | 2ª parte). En estos casos, conviene quedarse con lo bueno de la persona que nos deja.
Y después de escuchar y leer tantos testimonios, me alegra saber que había, en esta clase política tan cuestionada, un currante tan bien apreciado.

05 febrero 2015

Tan fría, ¿tan caliente?

IMAGEN PLAZA MAYOR: Facebook Diario Palentino
Madrid, en cuestiones de temporal, es una atalaya desde la que nos apetece la playa del levante en verano, y la nieve del norte en invierno.
El día que nieva en Madrid capital, cada vez más contados y con menos cantidad, no se habla de otra cosa, aunque los cientos de kilos de sal dispersa y el trasiego constante de coches y personas impida que cuaje. En una de ésas, bajando al programa local de Cope, hace seis o siete años, su director y Cronista de la Villa Ángel del Río recordaba grandes nevadas que caían en la capital de España en su juventud, "hasta la altura de la rodilla", decía. Lo mismo que ahora, algunos de mis familiares, al Norte de Palencia, miran hacia su niñez con el paisaje del presente.
Y mientras la nieve no desemboque en tragedia, o el temporal haya decidido quedarse para siempre, el paso de los días lo convierte en una anécdota propia de la estación en la que estamos y que, fotográficamente hablando, ahora que estamos en la era del Instagram, nos deja unas instantáneas preciosas.

Luego está el futuro, del que poco sabemos, más allá de las previsiones. Los que ahora van a ser padres, esta semana se llevaban las manos a la cabeza con el titular "Uno de cada dos niños que nacen ahora, tendrán cáncer a lo largo de su vida". Pues algo así ocurre con esta previsión del tiempo para 2050. Son eso: previsiones, tendencias con su base científica, pero que no cuentan qué variables pueden cambiar o qué imprevistos pueden surgir... Pero acongojan. Cumplen su cometido de alertarnos de que algo no se está haciendo bien. No sé si los 41 grados impresionan más en Palencia o en la vecina Burgos.

Como dijo aquel presidente de fútbol en su día, y en castellano para que se le entendiera: "¡Al loro, que no estamos tan mal, hombre!" Por eso, quien se queja de frío en Madrid, que mire hacia el Norte. Y quien se queja de frío en el Norte, que eche un vistazo al futuro. Y quien se queja de cómo viene el futuro, que viva el presente. Y quien se queje del presente, que haga algo por cambiar su vida.

27 enero 2015

Periodismo de pico y pala

Me ha costado ponerme al frente de esta caja de texto vacía en este mes de enero, y eso que el comienzo del año suele ser bastante inspirador mirando a doce meses vista.
La inspiración en vena, al final, me ha venido por las dos horas y media que duran en conjunto dos vídeos recientes emitidos por La 8. Son más que dos simples vídeos en Youtube. Son dos piezas que todo palentino debería ver.
La primera es un ejercicio de recuerdo, de emoción y del sentimiento hacia una profesión. El leitmotiv es uno que nunca falla a la hora de contar historias: el paso del tiempo.
20 años de Televisión Palencia es un cuarto de vida de la media española. Oír hablar sobre los orígenes de esta idea bien parida es oír hablar del periodismo de pico y pala. Del periodismo que más o menos nos ha tocado hacer en algún momento a todos los que besamos el altar de la Facultad de Ciencias de la Información: el de sacrificarte. El de amar y odiar este oficio al mismo tiempo. El de saber que, al final, el trabajo siempre sale. El de saber que tu trabajo acaba teniendo alguna recompensa: en Palencia -así lo cuentan sus protagonistas- es el cariño y el agradecimiento de la gente, de los palentinos.
Contrasta ver la imagen de un Santoyo que peina canas con la del de 'TeleSantoyo' de hace dos décadas. Contrastan los niveles de profesionalización de ahora con los medios de antes, que funcionaban a base de voluntad más que de botones ¡Pero qué medios!
Haciendo zapping, y eso que los lunes había cosas que ver, la Telefunken de mi casa acabó alguna que otra vez detenida en el 'De Todo Un Poco' tan de andar por casa, que te atrapaba con cualquier cosa que te resultaba conocida.
La televisión ha cambiado. Las vidas de quienes la han hecho y la hacen posible, también. Como las de los espectadores. Cada fotograma de su historia lo asociamos al de algún hecho coetáneo de nuestras vidas. La televisión es la vida misma.
Y fruto de esa evolución y esas herramientas, salen trabajos como el que vio la luz apenas hace unos días: la cara menos conocida de nuestra Bella Desconocida: la Catedral de Catedrales, que reza en algún libro, y a la que tanto he mencionado en estas líneas que pinto de vez en cuando. Con tres personas y la colaboración de Txomin Pérez se hace una hora preciosa de televisión local.
Varios siglos de Catedral en pie, varias lecturas en algunos manuales y algunas visitas durante mi vida y, cuando te crees confiado, acabas siendo arrojado por el vídeo hacia la sorpresa a golpe de lo inédito... o lo menos visto. ¿Cuánto nos queda por saber todavía?, me pregunto tras superar el minuto 63.
De esas tres personas que dieron vida y forma al reportaje, puedo presumir de haber coincidido con dos en tiempos pasados, posiblemente bastante antes de saber qué quería hacer cada uno con su vida. Almudena Trigueros y Lucía Ferrer forman parte de esa televisión que, desde la distancia, se sigue echando de menos. Gracias, Internet, por existir. Gracias, periodismo local. Gracias, periodismo de pico y pala.