Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

01 abril 2014

Ciudad de copas

Tengo la sensación de que la crisis de los 30 me lleva a escribir un artículo totalmente diferente a si lo hubiera escrito hace diez años. Me quiero referir a las juerguecillas nocturnas de los fines de semana que, en mi caso, me sirven para ver a un montón de buena gente.
Valoro mucho lo mucho que mejora la oferta en Palencia. De salir, salgo tarde. Ya no sé qué habas se cuecen los chavalillos, porque no coincidimos en horas.
Si lo sabemos valorar bien, Palencia es una ciudad agradable para el copeo del fin de semana, pese a que existen trampas, pero enseguida se localizan los locales donde dan veneno y en vasos de tubo. Y, al mismo tiempo, podemos presumir de locales nuevos, agradables, originales, con bebida de buena calidad, cierto esmero a la hora de preparate lo que te pidas y con empresarios con ganas de no perder la referencia de la noche, que un día te ambientan el local "a lo palentino" porque se acercan fiestas, o te preparan unos animadores disfrazados y dos gogós. De los ejemplos que más me han sorprendido, y para bien, quizás sea el casino que se montó hace poco el Y un Cuerno 2: ruleta, black-jack, timbas de póker... Todo legal porque lo que hay en juego son las fichas que te dan con las consumiciones para poder ganar más y canjearlas en barra... por bebida, claro está. Y lo peta.
El Dana... ¿Dónde queda ya El Paso? o el Faraón son otros dos locales de los de "gente guapa", que diría, en Tiempo de Juego, Manolo Oliveros.
El Céndal, o Vaticano de toda la vida, también ha cambiado de manos, me dicen que en las del propietario de los "Cuernos", para darle ese empujón que le permita ganar algo de ambiente perdido.
Cuando llegue el buen tiempo veremos qué ocurre con la zona del Seminario, venida a menos, y sostenida, especialmente, por el genial Vaivén y una eterna Cabina. Cuando el termómetro no baje de 15 grados por la noche, volveremos a testar el nivel de esa placita, la de 'El Norte de Castilla' (cada loco con su tema), que se pone tan bien en ciertas fechas.
En la 'zona' ya se entremezclan los kebabs con las bagueterías, y los bares de clientela fija y público concreto, con los que intentan algo nuevo. Los 'eternos' conviven con los renovados en perfecta armonía.
Con crisis o sin ella, los pubs y bares de copas siguen sobreviviendo. Lo de ser un local problemático, a la larga, no sirve. Sabemos cuáles son esos sitios.
Tampoco sirve lo de pretender que, en Palencia, triunfen los sitios VIP, pensando que van a tener una gran demanda, como ya ha pasado con una de las rebautizadísimas discotecas de la ciudad. Esto no es Madrid ni Riviera Maya. La gente quiere sitios agradables, estar rodeada de buena gente y, en cuanto le sirves algo diferente y con esmero, responde. Todo lo que vaya más allá, acabará siendo, y nunca mejor dicho, mal negocio. Valga desde aquí mi respeto a la hostelería, uno de los sectores más sacrificados que existen y que, bien llevado, es una fábrica de momentos de felicidad.

10 marzo 2014

Por un partido de 'La Roja' o de la ÑBA

La visita de la sub-21 a La Nueva Balastera de la semana pasada cumplió. Nuestro modesto coliseo palentino, pedía a gritos una cita así. Y con todo el respeto por el Cristo Atlético, pero los pocos cientos de espectadores que acuden a verle cada quince días se antoja corto para lo que un estadio moderno y referente en nuestra región puede dar de sí.
Es de agradecer el esfuerzo que Cristo y Becerril han hecho, con más o menos consenso o conformidad, para aplazar el partido de Liga y poder disputarlo en La Balastera, en lo que puede ser otro día bonito de fútbol. Jamás olvidaré ese casi lleno que hubo en el primer Palencia-Becerril, hace varios años, también en Tercera División, aunque ahora las cosas son francamente distintas. Los habituales, más los que vengan de Becerril, más representaciones varias de nuestra provincia, puede quedar una tarde de las que se echan de menos, con tanto en juego, aunque desgraciadamente sea en la zona baja de la clasificación.
También me parece buena noticia que la final de la Copa del Rey 2014 de rubgy se celebre en el moderno coliseo palentino.
Es un orgullo que Palencia responda en casos así, como también lo fue cuando vimos a un grupo de aficionados dándolo todo en Andorra acompañando en la final de la Copa Príncipe a nuestro equipo de baloncesto. Aunque lo de ascender es harina de otro costal, la chapa y pintura a la que se sometió el Pabellón también se nos queda corta. Porque, puestos a soñar, y ahora que uno vuelve en unos días al modernísimo Palacio de los Deportes de La Rioja a disfrutar de otra Copa de fútbol sala, pienso que con un pabellón mejor, Palencia podría seguir pujando por este tipo de competiciones, con el beneficio que trae.
Un partido de 'La Roja', o de la ÑBA, una Final-Four de Copa en balonmano, una Copa de España de fútbol sala... O, de nuevo, una buena velada nocturna de boxeo, amén de más conciertos y exhibiciones varias tienen cabida, de sobra, en nuestra ciudad.
Y es que, aunque la crisis se lleva por delante todo, los valores de lucha y esfuerzo de los deportistas, a los que alguna vez se han agarrado nuestros políticos, tienen más vigencia que nunca. Palencia tiene algo que le hace una pequeña gran cuna de gente fiel al deporte: unos de élite y otros no. Pero lo tenemos todo para seguir apostando a caballo ganador si seguimos manteniendo esfuerzos en esa dirección.


20 febrero 2014

De transportes, intereses y demás

IMAGEN: Alsa City Palencia
¡Quién diría que se ha montado la que se ha montado con el transporte público en una ciudad en la que es tan fácil llegar andando a casi todas partes! Quizás eso sea parte del problema...
Me resulta complicado saber quién tiene razón o quién no está haciendo las cosas bien en la nueva concesión del servicio de autobuses. Pero parece claro que todo parte por las obligaciones que marca el Ayuntamiento de reducir el servicio para reducir costes (esto se sobreentiende).
Voy a intentar hablar desde la lógica. Y parto de que, a menor servicio, menor gasto en recursos: menos vehículos, menos conductores... Lo que, a su vez, se traduce en menos frecuencia de paso, menos demanda (¿para qué esperar, si llego antes andando?)... Y, cuando cae la demanda, llegan las preguntas lógicas de un Ayuntamiento que busca "ahorrar": Si este servicio no tiene demanda, ¿para qué mantenerlo en estas condiciones?
Esperemos que no se llegue a ese punto, pero es verdad que un servicio público mal diseñado o mal gestionado es un derroche para cualquier bolsillo. Y si hay algo que me enfurece es que los servicios públicos, en general, se recorten con cualquier excusa o bajo cualquier eufemismo. Por ejemplo, en Madrid, al recorte de los MetroBúhos en fines de semana y de los primeros servicios diurnos se le llama "reordenación".
Pues bien, la "reordenación" que exige el Ayuntamiento de Palencia no tiene mucho sentido: no lo tiene cuando las líneas más demandadas empiecen a pasar cada 15 y 20 minutos respectivamente. ¡Benditos tiempos aquellos en los que la línea A pasaba cada 10! Y eso de que la línea P, que llega a barrios que no cubrían las otras líneas, pase a tener un autobús por hora, es una broma de muy mal gusto.

¿Por qué no hacer un mapa y unos horarios flexibles, que se acomoden a lo que pasa en cada momento? ¿Por qué no poner buses a cascoporro por las mañanas que den un buen servicio al Campus Universitario y al Hospital Río Carrión? ¿Por qué no trazar líneas más rápidas que unan los barrios más alejados del centro en vez de perderse con tanto rodeo para llegar 50 metros más allá? ¿Por qué no poner líneas especiales en Fiestas, en la Feria Chica, cuando haya partidos en La Balastera (todo volverá, supongo)...?
Lo más recomendable sería adaptarse a la demanda del pueblo y no hacer que el pueblo se adapte a lo que le echen. Hablamos, repito, de un SER-VI-CIO PÚ-BLI-CO.
Es que, después, vienen con la supuesta creación de un nuevo búho para las noches de los sábados, que puede ser una opción interesante, que no cuenta con la aprobación de los taxistas (estad tranquilos, que no va a bajar tanto la demanda como pensáis), pero que me crea algunas dudas. Esperemos a ver...
Y todo este lío para que, al final, lo que ocurre en el día a día es que haya cerca algún alma caritativa que te acabe diciendo eso de: "Tengo el coche ahí aparcado, te acerco, que es un momento".

07 febrero 2014

Los juguetes del Ayuntamiento

Me pasaban esta semana la fotografía de la instalación de un nuevo radar, en la Avenida de Madrid. Otro más. En el Vial son una plaga y en el corazón de la ciudad, los chivatos electrónicos empiezan a ser una tónica habitual. Me sorprendió ver, porque nunca antes había visto una, la señal que advierte en Casado del Alisal, de que ojo con saltarte el semáforo en rojo.
Vivo habitualmente en Madrid, donde pasa más de lo mismo. Cuando apremia la necesidad, sientes que te la clavan por donde pueden. Por motivos de trabajo, tuve que coger un taxi un domingo por la mañana, y el taxista protestaba (y con razón) porque, yendo sólos por el tramo de Santa María de la Cabeza, de sentido único, con varios carriles y sin aceras, no podíamos ir a más de 80 porque había un radar.
Pero es que les va bien a los gobernantes locales para aumentar la recaudación de los Ayuntamientos sin que, en muchos casos, exista peligro para nadie. Se busca la multa, el dinero rápido. Se busca que salte el automático. No existen razones: te pasas, salta el piloto y ya estás fichado. A pagar, aunque sea poco. Un proceso autómata. Una jugada maestra.
Prohibido, prohibido, prohibido, prohibido. No existe la justificación. No existe el margen de maniobra. Sólo el haberte saltado la señal de prohibición. Aunque fueras solo, a 58 kilómetros por hora en vez de a 50 a las 3 de la madrugada un lunes.
Todo esto lo dice un no conductor que sufre, de copiloto, en las rotondas donde descerebrados hacen rectas las curvas, se meten por el carril de dentro y salen por el carril de dentro, sin dar el intermitente. Lo dice un peatón que no sabe si el coche, como tiene el semáforo en ámbar, va a parar, aunque mi semáforo esté en verde, también cerca de una rotonda. Lo dice un ciudadano que entiende que, con las frecuencias absurdas del servicio de transporte público, la gente prefiera moverse en coche por la ciudad, más en invierno y cuando llueve.
Debe de ser que, como está todo tan parado (sin grandes obras, ni posiblidad de grandes ejecuciones), los Ayuntamientos se aferran a estos juguetitos como quien, de niño, tiene una larga tarde de sábado encerrado en su cuarto y tira de sus Construcciones Lego.
Los muchos conductores que protestan y que piensan que los radares son meros instrumentos de recaudación, no pienso que sean unos irresponsables al volante. Tampoco quienes avisan, en redes sociales, dónde se encuentran esos puntos negros... para el bolsillo, sobre todo.

10 enero 2014

Los impuestos

Ha comenzado 2014, el año previo al de las bajadas de impuestos y demás cosas que el Gobierno no quiere hacer hasta que haya elecciones para evitar que el pueblo llegue a las urnas sin una gota de oxígeno. Pero eso será otro año. Toca hablar del que acabamos de empezar, en el que, por desgracia, no se van a producir las rebajas prometidas en el IRPF, sí aumentan las cuotas a la Seguridad Social para autónomos, y habrá menos parados, más después de conocer que el 80% de los jóvenes españoles están dispuestos a aceptar cualquier tipo de trabajo. Es que, además de no rebeldes, somos sumisos. No hay nada como un pueblo sin herramientas y con hambre.
En medio de ese país asfixiado y en pleno declive económico, existe un lugar donde parece que el tiempo se da una tregua. El lugar se llama Palencia. Hay otro, cerca, que se llama Zamora. Son las dos únicas capitales de la región donde, sorprendentemente, y contra todo pronóstico, no han subido los impuestos municipales. Para una ciudad como Palencia, donde, decían, había un agujero grande que había dejado el anterior alcalde socialista, o ya se han subido demasiado los impuestos, o le echaron literatura a su llegada.
Para tener tan claro el discurso de la herencia recibida, sorprende sobremanera no haber seguido el ejemplo que marca Moncloa a nivel de impuestos. Sorprende poco, o más bien nada, que Palencia siga siendo una ciudad barata para vivir, pero también es verdad que no da para más. Somos como aquella comunidad de vecinos donde cada uno pone 40 € al mes y se van cubriendo los gastos del mes a mes, hasta que toca cambiar el ascensor o la luz la suben demasiado, pero que no aspira más que a seguir llevando una vida plácida hasta el final de los días.
Eso es bueno si concebimos Palencia como lo que es, salvo que, algún día, se demuestre lo contrario: una bonita ciudad residencial que vive de los servicios y, en buena parte, de la industria. O, mejor: de FASA. Una ciudad de la que los jóvenes emigran a otras ciudades a seguir aprendiendo, si su futuro no está en la caja de Carrefour, cuidando enfermos en San Luis o controlando puertas de 'Renaules'.
Mientras no pasemos de ese estatus, está más que bien que Polanco, al menos este año, no haya hecho lo que viene siendo una tónica habitual del que preside el Gobierno. Con la que cae, es raro que un dirigente del PP no suba más las tasas. También es verdad que el crecimiento no está unido a los impuestos, pero ése es un letargo del que parece que nos cuesta despertar.

23 diciembre 2013

La Lotería rara y la Adoración al Dinero

IMÁGENES: Diario Palentino y El País
H
a sido la primera Lotería de Navidad rara. Y la primera Lotería de Navidad de repago. Montoro. Porque la jugada comenzó con el Niño de 2013, ¿o nadie se acuerda?
Fulanito es un currito de clase media-baja y le obligan a pagar con el mismo décimo una segunda vez. Se pasó unos meses en paro y luego encontró dos trabajillos durante el resto del año, por aquello de dar de comer a su churumbel... Y como el Estado Patrio Borracho consideró que había tenido muchos pagadores, le crujió en la Declaración de Hacienda. Y como le ha tocado un quinto premio, se ha visto obligado a deshacerse de casi un 20 % de sus 6.000 € para que el Estado Patrio Borracho pague a los bancos la deuda. Lo de tapar agujeros no es cosa exclusiva de él. Si hubiera sido ricachón, se la refanfinflaba. Montoro.
La provincia de Palencia, con una tasa de paro superior al 20 %, es la quinta que más se ha gastado en Lotería de Navidad por habitante, con Soria a la cabeza. Ahí queda el dato. Montoro se ríe.
Y ni duda cabe que la bajada de ventas en general entra dentro de la lógica.
Como tampoco se puede dudar de que, en estas fechas calificadas como entrañables, entre la Adoración al Niño, la Adoración al Juguete y la Adoración al Dinero, ésta última es la más espectacular.
Es el ritual en el que la gente lo da todo. No hay más que ver lo que ocurre cuando, en el preludio del sorteo, se introducen las bolas de los premios grandes. El nivel de excitación del pueblo se sale del Teatro Real. Y cuando esas bolas vuelven a salir, se desata un nivel de euforia tremendo.
Los tiempos cambian y la décima parte de un primer tiempo da para comprar un piso, amueblarlo y poco más... Eso, si no ha tocado repartir. Y cuanto más lejos damos el salto en el tiempo, más cundían las pesetas. Una pedrea da una "alegriílla", más si cubre lo gastado. Y un gran premio, pasada la euforia del momento, no da para retirarse, aunque es verdad que, como dice el chiste, "yo también prefiero llorar en un Ferrari".
Los dueños de la Administración han salido a celebrar la serie del primer premio que han vendido en ventanilla.  Y es que, como más de uno me ha dicho más de una vez: "¡Cómo mola hacer feliz a la gente!". Es, quizás, el único renglón más humano que tenga más o menos con lo que se espera de nosotros en Navidad. Lo demás, Montoro. Na, na, na, na, na, na, na, na. Lo dicho: es raro.

20 diciembre 2013

Capel

El detalle con el que realiza sus cuadros contrasta con su enorme sencillez como persona. En mi casa siempre se ha hablado de él, porque nos gusta. También ayuda a mantener ese vínculo de admiración y cercanía saber que el pueblo de mi familia fue el que el artista y su familia eligieron como segunda residencia.
Es palentino de adopción y sentimiento, y todo el mundo le conoce a él y a los suyos. Y su obra causa admiración a los que entienden de arte y a los que no entendemos. Su gran realismo nos parece prodigioso, más allá de significados y significantes que sólo comprenden los que saben de ese lenguaje sobre lienzo.
Está exponiendo en Madrid, en el edificio de Correos de la Plaza de Cibeles. Capel en estado puro: todo, si se mira desde cierta distancia, es perfecto, es fotográfico. De cerca, aparece la pincelada, el detalle, los hilos de la tela de araña, el truco revelado.
En la sala, existen varias listas de precios que tampoco pasan desapercibidas para los que no compramos arte. A quien no le salga el niño futbolista, que no se lleve mal rato si el chaval dibuja bien. Luego, hay que vender, que esa es otra. Yo lo trabajé de chiguito, porque tenía la posibilidad, me apetecía, y mis padres, después, me animaron y vivieron conmigo, pero el dibujo y la pintura no pasaron de ser unas aficiones pasajeras que me tomé en serio durante varios años de mi vida.
La Gran Vía impresiona. Es así, tal cual. Más realista que la propia Gran Vía de carne y hueso. Además, con la luz y la poca cantidad de gente y tráfico que le hace tan apetecible. Porque la Gran Vía no es siempre como aparece sobre la tela. A veces, en estas fechas, por ejemplo, se convierte en un infierno de atascos humanos, en general. Paso por ella casi todos los días. El cuadro es una ventana por la que maravillarse con una de las arterias de más vida en el corazón de España. Su precio, lo vale. Y Capel, más.

10 diciembre 2013

La pared que grita al final del túnel

En lo que unos hacen que solucionan el problema del ferrocarril en Palencia, otros (o, quizás, los mismos) van poniendo parches a lo que ya tenemos. Los túneles y pasarelas deberían ser siempre una cuestión prioritaria teniendo en cuenta que son el by-pass que unen los dos trozos de la ciudad, perfectamente separados por la vía del tren y que, desde siempre, nos ha situado a varios barrios de la capital, geográficamente hablando, "al otro lado de la vía".
El túnel que se construyó hace unas dos décadas bajo la pasarela de Villalobón fue un cambio radical, y para bien: se eliminaba la mítica, eterna y horrorosa pasarela de caracol que casi nadie atravesaba y se construía un acceso subterráneo tan corto que no parecía ir bajo tierra. Nada que ver con los largos túneles llenos de baldosines, eco y oscuridad que ya había, como el que pasa por debajo de la estación. ¿Alguien ha probado a cruzarlo en la soledad de una noche cualquiera?
El túnel que comunica Pan y Guindas con la calle Alfonso X El Sabio era de calidad "semi-siniestra", salvado por los enormes focos de luz amarillenta. Pedía una reforma a gritos. Se le ha dado recientemente una buena capa de chapa y pintura y, aunque un túnel morirá siendo túnel, con las paredes recién pintadas parece otra cosa. Sólo que tanta blancura pública acaba siendo objeto de los (póngase el adjetivo que cada cual desee) de siempre, que han tardado menos de lo que les parió sus madres en echar cuatro 'borratajos': uno que, creo, simula una especie de culebrilla y, otro, que no deja de ser producto de nuestros tiempos, un mensaje en toda regla: "Poder = Corrupción. Políticos a la Hoguera".
Alguien ha decidido que la pared al fondo del túnel, con su traje recién sacado de la tintorería, se acuerde de los políticos a grito pelado. El acto no es justificable, pero no deja de ser una estampa bastante comprensible para los tiempos que corren. Porque ¿quién sabe si, cuando nos multen por manifestarnos y cosas parecidas, las paredes sean las únicas que tengan potestad para expresar nuestros pensamientos sin riesgo de castigos?

28 noviembre 2013

Un día, la chimenea dejó de echar humo

Se me pasaban por la cabeza estas líneas después de mi última visita a Palencia. El pasado domingo cogía el tren de regreso a Madrid. A la izquierda de la estación, esa torre: la de la antigua Electrólisis del Cobre que sobrevive al paso del tiempo, testimonial, cada vez más cercada por los nuevos edificios.
Era lo primero que saltaba a la vista cuando uno salía de la Balastera. O cuando llegaba, pues no pocas veces, en partidos de mucha afluencia, se utilizaban sus aledaños como aparcamiento.
Mi hora de partida hacia la capital de España era casi la misma a la que sonaba el timbre de mi casa. Entonces, ya tenía puesta la camiseta del Palencia, el carnet en la cartera y era el momento de ir en el Ford Fiesta, aún existente, de mi tío, con el Carrusel Deportivo de fondo, a ver uno de aquellos Palencia-Garray o Palencia-Ponferradina... Sí, ése que ahora se pasea en Segunda y que, en La Balastera, por aquellas temporadas de Tercera, se llevó 7 goles en una bonita tarde-noche fría, como casi todas.
La semana pasada, leía un artículo en mi ordenador de la radio sobre el Cristo Atlético y mi compañero
Lartaun, que pasaba por mi lado, me preguntaba si ahora teníamos algún equipo en Palencia. Todo el berenjenal de sensaciones, explicaciones y argumentos que circulan entre las calles del fútbol de la capital, lo pude resumir del tirón. La situación, tan compleja en su momento, podía dibujarla sencilla: "hay un equipo de un barrio que... Hay otro equipo que... Y se creó otro equipo que... Y, luego, hay un pueblo cercano que..." Ninguno es el Palencia con el que tanto le ha vacilado De la Morena a Bustillo ni tampoco es aquel por el que me preguntó Alcalá en aquel 'Partido de las 12' que hicimos en Palencia, hace poco más de dos años y que ya daba síntomas de no estar muy bien.
La fotografía tomada desde la "portería del río" en esa imagen histórica donde no cabía un alma más en La Balastera, capta la esbeltez de la chimenea que, el domingo, me llevó al recuerdo. Un día, la chimenea dejó de echar humo. Otro día, el viento tiró el muro que había detrás de esa portería. Otro día, ese estadio desapareció. Lo siguiente en apagarse fue el equipo que allí jugaba.
Aquel Cristo que, en los 70, salvó de aquella forma al Palencia de su total desaparición, hoy es el que juega en La Nueva Balastera, prácticamente vacía. El espíritu del fútbol palentino no se ha apagado... Sólo está aletargando.

12 noviembre 2013

La plaza de la bandera

IMAGEN: Norte de Castilla
Ignoro si cuando España ganó sus Eurocopas y su Mundial, los palentinos escogimos la fuente de la Plaza de España porque la plaza se llama así o porque la fuente era la que mejor nos venía. Las noches de aquellos tres días se quedó pequeña. La semana pasada, sobró hueco.
Somos así, pero si no es por el deporte, somos un país separado, entre otras cosas, por una bandera. Se puede ser de izquierdas y estar orgulloso de ser español, pero está mal visto. Se puede no ser de izquierdas y republicano, pero más de lo mismo. Luego, en las manifestaciones de izquierdas se ven banderas con la franja morada y, en las que convoca la derecha, el aguilucho. ¿Cómo va a ser tomado, sin más, el acto en el que el alcalde de Palencia decide que, con todos los honores, se va a izar un banderón español en la plaza palentina que lleva el nombre de este extraño país?
El acto en sí, no hace daño... O no debería hacerlo. Al fin y al cabo, somos españoles porque vivimos en un territorio llamado España, con sus nacionalismos y sus 'orgullosismos' particulares sin representación política alguna. Dolería más que en la Plaza de España se colocara una bandera de Qatar, aunque hubiera quien, por una pasta, seguro que no lo haría muchos ascos.
Cuando España vuelva a ganar algo en fútbol, seguro que las fotos salen bien y, ea, pelillos a la mar. El banderón nos va a parecer poco. Palencia, rotonda, España... todo cuadra en la misma fuente. Quizás el momento no ha sido el más adecuado. Esta España de la corrupción, esta "marca España" que nos pone más colorados aún que el rojo de la bandera, esta España con más desempleados y niños hambrientos que nunca en toda la democracia no está como para que la hagamos muchos honores. Los caídos por España son ahora las víctimas de la clase política que nos controla desde los gobiernos y desde la oposición. A los que votamos y que, ahora, se están desenmascarando. 
El banderón de la Plaza de España debe recordarnos, cada vez que pasemos por allí, que el país lo conformamos los ciudadanos, y que somos lo que un trabajador es para su empresa: el motor. Y que las revoluciones de verdad no se hacen eligiendo al Patrón cada cuatro años...
... PD: Ni desde el Twitter ni desde blogs cómo éste. Lo dice un adicto a los movimientos de indignación en las redes sociales, la revolución ineficaz tan de moda en los años que corren. Lo dice uno que piensa que en la España que representa esa bandera, no va a cambiar nada en los próximos años.

20 octubre 2013

Mejor que no tiemble

IMAGEN: Earthquaketrack
E
sta semana, algunos de compañeros se resistían a creerme, pese a que yo mismo no lo di importancia al momento porque me resultó muy extraño 'eso' que se notó en la calle y que hizo vibrar todo durante un instante. Enseguida vi, en las redes sociales, que la gente andaba inquieta haciéndose las mismas preguntas. Hasta que a las cuatro y media de la tarde, ya hubo quien me envió el enlace del Instituto Nacional de Geología que confirmaba un terremoto de 2,8 grados con epicentro en Alcorcón. Desde Aluche, ¡claro que se notó!
No fue, ni mucho menos, similar a lo que sentimos aquella noche de 1997, en Palencia. Era verano y la cama se movió ligeramente. De no ser porque mi padre, que había llegado hacía poco a casa y aún andaba completamente desvelado, se puso a pasearse por la casa, no hubiera activado mi propio sentido de la alerta. Mis padres hablan con un tono más alto de lo normal. A los pocos minutos, otro temblor. Breve. Se mueve ligeramente la cama y se oye un ruido indescriptible. Enciendo la lamparilla y la lámpara de techo oscila. En el 'Hablar por Hablar' de la SER la gente desdramatiza. Galicia estaba bastante aterrorizada, y con razón, pero allá donde se sintió se tomó como lo que es: una anécdota, sin más. Los que llamaban a esa hora en la radio eran de otras partes y contaban cómo habían sentido el terremoto que echó a la calle a buena parte del pueblo gallego.
Tenemos, pese a todo, la inmensa fortuna de vivir en zonas tranquilas. La península ofrece, por lo general, un gran remanso, salvo excepciones caprichosas de la naturaleza.
La meseta castellana hace vida con tranquilidad, como los castellanos que reposan sobre sus suelos. Todo en uno. A veces el poco o nulo movimiento del subsuelo se confunde fácil con el aletargamiento de nuestra Comunidad, que no sé si tendrá cura o nos viene dado por inspiración divina.
Históricamente hablando, en suelo palentino, siempre se ha hablado de secuelas. El mítico terremoto de Lisboa de 1755 dejó daños visibles en la torre de la Catedral y también en la de San Miguel. No hubo que reconstruirlas como la ciudad portuguesa, pero hubo que apuntalalarlas a conciencia porque corrían riesgo de desplome.
Mi madre, utilizando una lógica 100 % aplastante, y un tanto inquietante, me decía el martes: "Esas cosas, mientras no te tiren la casa abajo están bien sentirlas". Desde luego que siempre le recuerdan a uno a qué mundo pertenece... Pero mejor que el suelo no tiemble, gracias.

24 septiembre 2013

La Bella Desapercibida

IMÁGENES: Diario Palentino / Junta CYL
E
s relativamente fácil encontrar en Internet y en guías de viajes especializadas información turística sobre Palencia, pero aún estoy por ver alguna en la que lo importante sea no el qué se ve, si no por qué merece la pena conocerla o acercarse. La motivación que nos falta cuando ver la palabra Palencia en el mapa no nos dice ni produce nada. ¿No dicen Guadalajara o Ciudad Real que están cerca de la capital de España? Empecemos por decir que estamos a poco más de los 50 minutos que tarda el AVE a Valladolid... Vendámonos desde el primer minuto de juego.
También te hablan de iglesias y de un Cristo. Que si la Bella Desconocida...
Luego hay quien habla de la marca Palencia y demás rayos fritos. La marca es márketing, es decir: te llevas el Ariel por primera vez a tu casa porque crees que satisface tus necesidades. Porque te convence. Que se use mal la tontería de la 'marca España' no debería llevarnos a lo mismo. ¿Por qué Ariel y no otro detergente? Eso es una marca: valor, técnica, ideas, posicionamiento, producto... Trabajo, y muy bien hecho.
FITUR está bien, las webs institucionales también, los spots de la Junta también, la Semana Santa también... Se trabaja, pero no se acaba de llegar. Lo digo porque luego hablas con la gente de fuera y sigue sin saber lo que se hace en nuestra tierra, lo que se come e incluso dónde estamos en el mapa. En la época de Google Earth eso sigue pasando. Algunos dirán que es culpa de la Logse... O que tal vez ahora seamos más 'la Bella Desapercibida'.
Luego, la gente que ha visitado Palencia, resulta que le gusta y se queda, por lo general, con un buen recuerdo. Y lo pone en Tripadvisor, que hace mucho más que todo lo comentado antes. Por ponerle un 'pero' a esto: ahí se queda todo muchas veces. Palencia ya está vista. Un día y chim pun. Ya sabemos lo qué hay. Conseguir algo mas se plantea como un reto de alturas.
Señores: coman, paseen, compren, descansen, conozcan, cenen, charlen, salgan, disfruten, sorpréndanse y quédense con ganas de volver a probar otra cosa y a conocer la provincia. O, si pasan cerca, quédense otro ratito.
Ni Desconocida ni Desapercibida. El 'Palencia querida' de nuestro himno debe sentirse más allá de nuestras fronteras.

13 septiembre 2013

Cuando parece que nos estorbamos

Leo este viernes en la prensa local que la normativa para ciclistas va a ponerse muy rigurosa porque parece que hay algunos problemas y atropellos. Unos dirán que los ciclistas son unos asesinos, otros dirán que los peatones son unos intransigentes, otros dirán que ya era hora, otros dirán que pagan justos por pecadores y otros dirán que la culpa es del cha-cha-chá. Lo típico en estos casos.
No soy ciclista. De hecho, hace tiempo que no cojo una bici. Pero, si la tuviera, en Palencia seguiría tirando de coche de San Fernando... O de bus, cuando los recortes lo permiten. Más que nada porque Palencia no es ciudad para ciclistas. Los carriles bicis tienen más peligro que un borracho al volante, y a ver quién es el valiente que tira por la calzada cuando va, por ejemplo, por la Avenida de Madrid, donde falleció uno hace unos meses, o sorteando unas rotondas que, incluso de copiloto de un coche, me hacen sufrir a cada segundo. Las aceras, según... La Calle Mayor es complicada a ciertas horas, que es la vía que quieren restringir. Todo son facilidades.
Quizás forme parte de mi madrileñización, pero Palencia me parece una ciudad comodísima para moverse andando. Uno puede atravesar un barrio de la periferia sin cruzarse con prácticamente nadie, hasta que va entrando en el corazón de la ciudad, sin llegar a obtener la sensación de caminar por una Detroit cualquiera. Dicho esto: estoy a favor de la libertad que hay para que cada cual se mueva como le sea conveniente. La clave es el respeto.
Mención aparte merece la nueva especie a la que evolucionamos: el 'homo whatsappensins'. Peligroso para otros peatones, ciclistas, conductores y ratas de alcantarilla. Con auriculares incorporados, extremadamente peligrosos. Olvidan su mortalidad, como los super héroes.
Ciclistas normales de Palencia: los horóscopos no os son favorables. Los zumbados que van con su bici como si fueran el shaolín de Bilbao con su katana, han conseguido que pongan normas hasta para vosotros. A uno de fuera que lea los periódicos puede pensar que en nuestra ciudad parece que nos estorbamos, cuando no es así. Ahora tendréis multas, tan recaudatorias ellas. Para que cuando os neguéis a utilizar el carril bici del vial en vez de la acera, os la claven. Sí, el carril bici que, a veces, utilizan los coches que se estrellan. Luego queremos ser 'ciudad verde' y esas cosas que tanto gustan a las alcaldías.
Lo del préstamo de bicicletas ya no sigue en pie, ¿verdad? Pues eso.

06 septiembre 2013

La chatarra detrás de la feria

Observen la panorámica que nos deja el Barco Vikingo de la Feria desde esta perspectiva, lejana, con la chatarra de fondo. Es el reflejo de la 'mini-mini-mini-feria-chica' que nos ha quedado esta vez. El Barco del Recinto Ferial quiere elevarse por encima de los despojos, por encima del deshecho. Quiere reivindicar su estatus como atracción en las fiestas de una capital de provincia. Hueco tiene de sobra para hacerlo porque, si ha habido algo en estos últimos sanantolines, ha sido espacio para las atracciones.
El Recinto Ferial da más pena cada año. Los feriantes ya no quieren venir a Palencia. A, según me dicen, unos 180 euros diarios más gastos y el compromiso de no marcharse hasta que finalice el tinglado, no les interesa. Prefieren Valladolid o Salamanca, con más habitantes, con más fiesta. O, directamente, ni venir por no perder dinero. No somos rentables. 
Hace no mucho, apenas una década, llegaban, montaban y antes, incluso, del último día, se marchaban. Y ese día quedaba para uno de los días del niño. Quizás eso incluía un viaje en el Castillo del Terror con las paredes a medio desmontar y viendo a los muñecos monstruosos a casi plena luz del día. Pero el Ferial 'molaba', aunque siempre llegaba el berrinche de "jo, es que los últimos días ya no queda nada porque se van a Valladolid". Cuando las fiestas de Valladolid comenzaban después de las de Palencia... Aquellos tiempos, ¿se acuerdan?
La entrada sigue igual: la puerta de luces, la caseta del vino dulce, la atracción de la Masa con su ruido atronador y tan característico, y la caseta de los pájaros junto a la de las botellas a las que hay que lanzar un aro. Y según uno se metía hacia adentro, la adrenalina crecía. Sabíamos que las atracciones fuertes, las de mayores, estaban al fondo: las de miedo, las de ponerse boca abajo, las de dar vueltas como locos, las de las luces psicodélicas... Ya no queda nada de aquello. Algo ha fallado que ha hecho que la feria ya no sea lo que era... Ni apenas un asomo.
El clásico bingo, las carreras de camellos a las que el pregonero Óscar Castellanos imitó desde el balcón del Ayuntamiento, los coches de pista, los míticos perritos de la Mercedes con su salsa 'ojo pica' no han faltado esta vez. Pero alguno, visto lo visto, igual se lo piensa. Yo haría lo mismo. No compensa que una atracción de hierro, luces y cables, acabe siendo tan prescindible como la chatarra que asoma detrás del Barco.

04 septiembre 2013

Sobre la Feria del Libro

De las cosas que más me gusta hacer en Palencia cuando voy por fiestas es darme un paseo entre las casetas de la Feria del Libro. Porque de más crío era un loco de los libros. Porque le hice preguntar a mi madre a uno de los libreros por la colección completa de Tintín. Porque alucinaba en colores cuando ví que en la sección Juvenil de la Biblioteca Pública los tenían todos. Y porque, de un poco más mayor, me flipaban los libros que contaban cosas sobre Palencia, que estaban (y estarán todavía) nada más entrar en la sala de préstamo, en la primera estantería a la izquierda, en el pasillo de los de Psicología y Ciencias Ocultas. Cosas raras que a uno le atraían de adolescente.
En la época de los ebooks, los readers, los pdf, la prensa digital y todo lo electrónico, los libros siguen luciendo brillo con sus portadas al sol. Me gusta ver los libros en la calle. Me impresiona la Feria del Libro Antiguo que, de vez en cuando, se ve en el Paseo de Recoletos de Madrid y me sigue atrayendo la modestísima, a su lado, Feria de Palencia.
La temática local sigue siendo la de siempre más alguna novedad que sale cada año. Últimamente, el gran Asier Aparicio está dándole como loco a la novela histórica ambientada en nuestras tierras, lo cual no es fácil. Lo demás, sigue ahí: el librazo sobre Victorio Macho, El Palencia de mi Vida, Las Calles de Palencia, etcétera. Su información supera, con creces, a la que pueda encontrarse por Internet. Por eso son necesarios.
El nivel de ventas ignoro si sube o si baja cada año. Supongo que los propios libreros, tal como anda la cosa, se conformen con ese primer contacto entre libro y el posible lector a pie de calle al que las páginas le hablan: muy poético todo ello, pero si no venden papel, el negocio está perdido. El día que, porque no les rente salir al Paseo del Salón, no estén habrá muerto otro pedazo importante de los sanantolines.