Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

26 septiembre 2015

Gente guapa

IMAGEN: Fotogalería de El Norte de Castilla
Está Palencia que se nos llena de 'gente guapa' en los últimos días. No tiene por qué ser gente preciosa o bonita de ver, utilizo el término que usan los periodistas Manolo Oliveros y Joan Batllori en las retransmisiones de sus partidos para referirse a la gente que asiste al Palco VIP del Camp Nou.
Hacía mucho que por Palencia no se pasaba ningún Rey, y nos ha tocado la Reina de España, doña Leticia, para inaugurar el curso escolar. Es de suponer que no habrá pasado inadvertido su aterrizaje (sí, aterrizaje) en La Balastera, ni el enorme despliegue de seguridad en torno a esa persona que, casualidades de la vida, hicimos la misma carrera en la misma Facultad... Ella llega en helicóptero y servidor se bate el cobre entre las ofertas del Alsa. ¡Lo que es la vida!
El caso es que la visita ha resultado, por lo general, agradable, y se ha respetado tanto la espontaneidad de la gente que ha querido verla como la de la propia Reina.
Recuerdo, y creo que no lo olvidaré, siendo ella Princesa, y viniendo con el entonces Príncipe Felipe a los estudios centrales de la Cadena Cope, la que se lió con su visita en cuanto a seguridad, cambios de mobiliario, incluso en lo revolucionados que estaban algunos compañeros, etc, insisto, habiendo sido ella periodista. ¡Cómo no va a ser "normal" y "cercana"! Trabajar de periodista, entre otras cosas, me ha ayudado a desmitificar muchos ídolos. El que es "normal", es "normal" sea jardinero, empresario, Rey o astronauta. Y entre los periodistas, que tendemos a ser gente rara, existe gente tan "normal" y tan "maja" como lo puede ser la periodista convertida en Reina.
Su marido, el Rey Felipe VI, estaba invitado, o al menos de eso informaba la prensa, a la inauguración del AVE en Palencia. Y con lo que suele gustar la Familia Real en nuestra tierra, la decepción habrá sido gorda tras saberse que vendrá finalmente Mariano Rajoy, que no es que venga muy en plena forma, y con Fomento en la retaguardia... Habrá otro despliegue parecido, ¡qué remedio!
Con las generales pisándonos el trasero, es el momento perfecto para la voto... Perdón, para la foto. Siendo, en nuestro país, el AVE la obra del Escorial, me extraña que no venga más regimiento que, al final, son los 'target' reales de la Alta Velocidad. La gente en traje... ¡"La gente guapa, Batllori", que se vienen para Palencia en tren!

05 septiembre 2015

Querido cabezudo

IMAGEN ATRACCIÓN: FeriaDataBase 
Querido cabezudo del Conde Drácula, o lo que quieras ser:
Supongo que no seas el mismo que hace 25 años, cuando me acojonabas tanto. Creo que, como a tus compañeros, te han restaurado. En cualquier caso, no descarto que un día seas el vampiro y, otro, el pirata del sobrero.
El día que tenías gafas, me dabas menos miedo. Quiero decir... Gafas, el que estaba dentro. Los cristales brillaban a través de la boca y yo era más consciente de que dentro había una persona de carne y hueso. 
Sé de buena tinta que los cabezudos dan algo de miedo a los niños, como lo dan las películas de terror en las que la sangre es 'de mentiras', como nos explicaban nuestros padres. 
Sería incapaz de hacerme un mal llamado 'selfie' contigo si ahora tuviera los 5 ó 6 años que (digo yo) tienen los niños que te rodean y les piden a sus madres una foto contigo. Te falta firmar autógrafos y caer bien. Por mí, no lo hagas porque perderás el encanto extraño que tienes desde siempre.
Nunca sabré si no tuviste la oportunidad de ser gigante, sonriente, noble, si no de rey, con el traje palentino. Ni si te gusta más bailar que dar escobazos. O, quizás, quisiste ser dulzainero o tamborilero. Pero cada vez que te embuchabas esa cabeza horrorosa, hacías que me escondiera tras las piernas de mi madre cuando llevabas escoba...
... Como también me tapaba los oídos cuando veía mis primeros fuegos artificiales, o cuando cerraba fuerte los ojos en mi primer viaje en el Castillo del Terror, donde los pre-adolescentes (dicen) escupían y echaban cigarrillos a los autómatas. Castillo -o Mansión- del Terror, te echamos de menos en el desértico recinto ferial pese al miedo que me provocabas...
... Como también los payasos. Cuando los payasos se propinaban unos bofetones dignos de ser denunciados ante la Policía, lloraban a chorro vivo al tiempo que el enano servidor rompía a llorar, y no creo que por empatía. ¡Que se lo recuerden a mi madre!
No sé si era muy cagón de niño, querido cabezudo, pero ahora te quiero tanto como al resto de monigotes y personas que animan las Fiestas de San Antolín, en las que, de mayor, disfruto mil veces más. Te hice la foto para estar en paz contigo, pero desde lejos, y mirando por los agujeros por si acaso algún trauma infantil se me colaba a través de ellos. Y es que, de camino hacia el disfrute y la diversión, parece que a veces asoma el miedo. ¿Por qué será?